Cultivos leñosos
El granado
Introducción
Hasta ahora en los capítulos que nos preceden hemos abordado el análisis de un amplio grupo de plantas frutales agrupadas por las ciencias en diferentes familias: las rosáceas y las moráceas. En este capítulo dejamos atrás los frutales de hueso, los de pepita y los ficus, para detenemos en otro frutal que pertenece a una nueva familia, las punicáceas. Nos referimos al granado, el cual también ha tenido gran importancia en la historia de la fruticultura. Parece ser originario de Oriente Próximo y fue cultivado por griegos, fenicios y romanos, y ha sido incorporado a las historias mitológicas de no pocas culturas, bien por el atractivo que presentaban sus frutos o por sus nocivas espinas.
En España actualmente hay algunas provincias que destacan por su cultivo, como son Alicante y Murcia, pero es de sobra conocida la presencia del granado en casi toda nuestra geografía, ya sea localizado en huertos, jardines o plazas e incluso formando parte de la nueva estética urbanística en forma de setos que son podados con variedad de formas según su función. Su incorporación al diseño urbano es un uso reciente para variedades de granado de porte reducido y arbustivo y que producen pocos frutos y pequeños.
Su propagación y existencia en el Entorno de Doñana no puede equipararse con otros frutales también semiarbustivos como el almendro y el peruétano, frutales de los que se recuerda (en el almendro todavía se da) cómo conquistaban extensos territorios del Coto donde había poca presencia humana. El granado, aunque en ocasiones puede alcanzar los seis metros de altura y formar grandes asociaciones fruto de su reproducción incontrolada, no se ha extendido tanto como aquellos y se nos aparece más como un reducto de cultivo en las huertas con cierto carácter asilvestrado. La domesticación de esta planta tiene propósitos alimenticios ofreciendo una muy buena adaptación a su cultivo como frutal. En la actualidad la forma predominante en el Entorno de Doñana es como frutal y no en su forma asilvestrada, aunque algunos viejos nos recuerden lo contrario. No pocas veces hemos percibido durante nuestro trabajo que, aunque introducido intencionadamente en las fincas para ser un frutal más, no termina por tener el carácter de frutal sino de arbusto generoso que es recolectado a cambio de poca intervención humana.
¿Los granados son árboles que cargan mucho todos los años?
El granado no es un árbol, es un arbusto, niño. Es mixto, es de vareta nada más. ¿Tú has visto algún granado formado en arbusto bien formadito, limpito?, ¿no?
Bueno, hay quien se atreve [a domesticarlos].
Pero que ya son viejos y entonces empiezas tú a dejarle nuevos [a practicar podas de rejuvenecimiento]. Porque lo normal, para que te eche buenas granadas… tiene que estar nuevo y ya está. Y no le des más vueltas.
Antonio Magro, Almonte

Según las clasificaciones botánicas el granado pertenece a la especie Punica granatum, del orden Mirtales y familia Punicaceae. Según Agustí (2004:426) vegeta adecuadamente en climas subtropicales, ya que requiere veranos calurosos y secos. En nuestro trabajo de campo se documenta su buena adaptación al clima mediterráneo. Sus brotes son sensibles a las heladas primaverales pero no hemos observado mucha incidencia de estos fríos que implique importante pérdida de la cosecha. Es muy polivalente con respecto al tipo de suelos sobre los que se desarrolle, aunque tiene cierta sensibilidad a la asfixia radicular que suele ocurrir con los suelos plantinosos o encharcadizos de la zona, cuando se produce el amarillamiento de las hojas y su posterior abscisión, haciéndose la madera (el tronco sobre todo) más sensible al ataque de parásitos.
En la zona de estudio hemos localizado diferentes variedades de granados que la gente reconoce como locales. Son un total de cuatro: granado sevillano o colorado, granado del ayo, granado de perro o perruno (esta forma es menos habitual) y el granado zafarí. A pesar de comparativamente existir un alto número de variedades, el número de ejemplares y su distribución son bastante limitados. Una de las razones pueda ser la particularidad del consumo de sus frutos. La idea de un fruto que se toma en las manos y, una vez abierto, sólo hay que morder el interior para disfrutar de su jugo, no se cumple tan exactamente en las granadas, en las cuales hay llevar a cabo cierta manipulación que implica más trabajo que en otros frutos como, por ejemplo, los prunoideos. De hecho muchos informantes han descrito cómo las nuevas generaciones parecen perder interés en estos frutos debido esta característica, pero esto lo desarrollaremos más adelante.
Porque yo las llevo a casa y tal como las llevo tengo que tirarlas.
¿Sí, por qué?, ¿no les gustan?
Porque no se entretienen en pelarla. (…) Ya lo que pasa que, con lo moderno de hoy, pues no quiere nadie granada. Pero es muy antigua aquí entre nosotros.
José Espina, Almonte
Las variedades de cultivo del Punica granatum son muy numerosas y sin embargo, en agronomía, se carece de una clasificación tipificada de las mismas que no sea la de grupos de morfología similar y la de su época de recolección (AGUSTÍ, 2004:428). Los criterios más usuales que se siguen son dos: rendimiento en semillas y parte comestible de la semilla, ambos expresados en tantos por ciento. Éstas son las cualidades que más interesan para la comercialización. En esta agricultura del autoconsumo que aquí analizamos, aunque los frutos no tengan la función principal de comercializarse, estas dos características se sitúan también entre las más apreciadas por los agricultores que cultivan granados en Doñana.
El granado sevillano se ha localizado en los tres municipios estudiados y es, como puede verse en la imagen anterior, el de más tendencia arbustiva. Curiosamente ni su fruto ni sus semillas son los más colorados, pero unas veces se nos presenta como colorado y otras como sevillano. Una posible explicación puede encontrarse si tenemos en cuenta dónde aparece un nombre u otro. El nombre de granado sevillano se escucha en Villamanrique e Hinojos, mientras que el nombre de granado colorado se ha generalizado en Almonte.
¿Qué tipo de granadas ha conocido?
Tengo la del ayo, la blanca, como se suele decir, la lila por dentro, que es del ayo, que es de grano grande; y tengo la roja de toda la vida, la rica esa [se levanta a coger una granada] de la piel colorada, redonda. Ya lleva mucho tiempo cogida ¿Estás viendo? Ésta es del ayo.
Tiene un tamaño más pequeñito que la colorada.
Sí, un poquito más pequeño, pero vamos… y después no es redonda tan bonita… [como la colorada].
¿Y cuál es mejor de paladar? ¿Ésta [del ayo] o aquélla?
Eso a es a gusto del consumidor. Ésta [del ayo], el hueso... tiene mucho hueso, y la otra [la colorada] es casi todo líquido. Ésta tiene mucho hueso.
¿Cuál será más antigua de las dos?
Yo creo que la del ayo, la autóctona de aquí... bueno, aquí yo he conocido toda la vida las dos... y que estos granados que yo te estoy hablando tienen cien años.
Antonio Magro, Almonte
Un segundo granado es el de perro, que parece distinguirse por sus semillas pequeñas, estiradas y duras, con cierto amargor en comparación al resto, lo que para algunos es un elemento de valoración. Sus frutos son en general más resistentes al paso del tiempo y al almacenaje, debido a que poseen una cubierta o exocarpo más compacta y sólida.

Puede que esta imagen de dureza o silvestralidad en los frutos haya servido para que la variedad reciba el nombre de uno de los animales que es asociado con lo duro, lo resistente, así aparece además como perruno o diente de perro. La carga despectiva que en el uso coloquial del lenguaje tiene la palabra perro también podría utilizarse para denominar estos frutos que son los menos dulces y más recios de entre los granados locales.
A aquél le llaman diente de perro. Son más duras pero mi mujer se las come. Lo que es que son muy coloradas, o sea, el grano muy colorado, y aquellas coge y se las come como nada, yo no soy amante de la granada, pero ella sí.
¿Ese también es antiguo, el diente de perro, es del país?
Aquél [el diente de perro] es el del país. Éste [el zafarí] también es del país pero, vamos, que aquél me parece que quizá será más antiguo, yo lo he conocido toda mi vida éste [el zafarí] también.
¿Los dos los ha conocido usted, no?
Sí, este zafarí ya le he dicho, echa una granada divina, cuando está madura y está amarilla, y se pone una granada así de gorda. Esto suelta un plato… blancas, con una mijita sonrosadas, con un hueso gordo, nada más que no es muy duro [frente a enfermedades]. Y dulce como el azúcar.
Diego Rodríguez, Villamanrique
En la cita anterior se describían también algunas cualidades de las semillas de un tercer granado, el granado zafarí. Su exótico nombre de granado zafarí es sobradamente conocido e incluso la RAE lo incluye en su diccionario (también el higo zafarí), describiéndolo como una variedad que fue introducida por el cortesano Safr. B. Ubayd Alkilaí en el Ándalus (DRAE, 2010).
¿De los granados... qué tipos de granados había aquí?
V.: Sevillano...
¿El sevillano es muy antiguo?
V.: Sí, era yo chiquillo y ya los había allí...
M.: Zafaríes también.
F.: Y después lo había el perruno.
V.: Je, je, [el nombre le provoca hilaridad], que eran unas granadas muy chiquitillas.
F.: Que se dejaba en el soberao... unos granos muy chiquititos y muy duros.
¿Y la zafarí, cómo era?
F.: La zafarí es un grano largo, claro y colorado [la base del grano es de tonos rojizos], muy tierna.
¿Y es dulce?
F.: La mejor que hay
¿Mejor que la sevillana?
F.: Después está la sevillana, que es una granada colorada [la piel del fruto], que yo las tengo, que son también muy dulces y muy tiernas, pero es colorado, y es un poquito más chica.
¿Del ayo ha conocido alguno?
M.: Sí, del ayo sí.
J: Una que está agria, se cría en los vallados, sola.
F.: Un granado bravío, agria que no se podía comer.
Venancio Cano, Fidelio González, Mariano Díaz y Juan Sánchez, Hinojos
El granado del ayo se caracteriza por la forma más alargada del fruto y sus tonos de un rojo más intenso que el resto cuando madura. Sus semillas, las de mayor longitud, son de un sabor muy apreciado por sus mantenedores. De poca información disponemos sobre la etimología de su inusual nombre.

Caracterización
Los granados en su forma silvestre y arbustiva, como se ha comentado en la introducción, no parecen estar muy extendidos en el área de estudio, a diferencia de zonas próximas como el Algarve, donde el granado es abundante en forma de setos que forman grandes muros delimitando fincas, huertos y jardines. En los ejemplares caracterizados se comprueba cómo la lógica de manejo tradicional ha ido imprimiendo toques de domesticación sobre este material silvestre, acercando su aspecto hacia las formas canónicas frutales que dominan el imaginario de los agricultores. Principalmente la eliminación sistemática de los vástagos que se producen en la base de los árboles y cierta guía en la ramas primarias, que puede verse en el epígrafe de la poda, constituyen el conjunto de estas modificaciones que acaban afectando la ecología y el comportamiento de la especie.
En general el porte de la planta, tal como puede apreciarse en los cultivares actuales de los cuatro granados estudiados, varía desde muy erecto en el zafarí y el del ayo, a menos en el de perro y a arbustivo en el sevillano. La madera suele ser gris y lisa aunque en algunos árboles predominan las paredes agrietadas, sobre todo de las ramas más viejas.

Aunque las etnodescripciones no refieren demasiado a estructuras vegetativas como hojas y yemas, las tablas de caracterización en los anejos finales de este trabajo aportan gran información sobre la variabilidad encontrada, aunque se podría decir que existe cierta homogeneidad en los colores, con tonos verde oliva muy brillante en hojas desarrolladas y color marrón-rojizo cuando son jóvenes. También la disposición de las hojas es la misma en todas las variedades, con situación opuesta y en roseta (sobre todo en el granado del ayo y en el zafarí). Su forma es elíptica, lisa, sin estípulas y con peciolos cortos. Donde sí muestra mayor variación es en el tamaño, desde más alargadas en el zafarí y más pequeñas en el de perro (dentro de un margen de 2 a 5 cm de longitud y 1 a 3 cm de anchura).

Las flores predominantemente solitarias (pueden agruparse también) se sitúan en ramos mixtos, en posición axilar o coronándolos, casi siempre en la periferia de la copa y estructuras nuevas. Poseen el tálamo en forma de campana y según la variedad poseen distinto número de pétalos y sépalos, donde la granada del ayo, la de perro y la zafarí tienen cinco, mientras que el sevillano tiene seis. El color predominante es el rojo, aunque a veces tienen tonos anaranjados, como el del ayo. Son hermafroditas, con más de 300 estambres agrupados en varios pisos insertos en el cáliz, de filamentos rojizos y anteras amarillas, y con un número variable entre seis y nueve carpelos, los cuales se distinguen perfectamente cuando el fruto se ha desarrollado y está maduro, momento en el que se pueden distinguir los diferentes compartimentos o bolsas que contienen las semillas.


¿Y la granada cuándo echa la flor?
M.J.: Pues la granada la echa temprano, cuando empieza la floración de todas las cosas. Eso echa un…como una botellita, con una flor roja. Cuando echa la flor es cuando empieza a engordar, hasta que no se le cae la flor no empieza a engordar y ya después pues se hace grande la granada.
María Josefa Villarán, Almonte
Tal y como queda reflejado aquí, disponer de una estructura de ovario ínfero, como también se ha descrito en el peral, hace que el fruto se presente al que lo observa de manera diferente, siendo descrito desde lo local como una botellita. La flor de la granada que ha sido fecundada desprenderá sus pétalos conservando los sépalos, que coronarán el fruto una vez se haya desarrollado mediante la hinchazón del tálamo floral. Una vez desarrollados, los frutos podrán diferenciarse según su aspecto exterior, mostrando variaciones en el tamaño y color principalmente, además de otras características menos observables a simple vista como es la rugosidad de la cáscara (la de perro es muy lisa y uniforme) y la dureza del exocarpo, por la cual el granado del ayo, por ejemplo, recibe algunas críticas.
Nosotros lo hemos tenido del ayo y siempre mi padre, cuantito que mí tío José le gustaban los de layo, mi tío los ponía en lo suyo, pero mi padre no quería porque es que eso es muy duro. Ahora se pone dura la granada y no hay quién la parta. Es como un adoquín, igual, hay que darle un majazo para partirlo y después tiene ese grano tan chiquinino.
María Josefa Villarán, Almonte

La agronomía ha denominado balausta a este tipo de frutos complejos con forma de baya globosa. Según la observación durante el trabajo de campo los frutos del granado del ayo son los que se aparecen de tonalidades más rojizas, seguido del sevillano. El zafarí y el del ayo presentan tonos más claros, verde oliva, con la diferencia de que el primero presenta tonos rojizos. De todas formas se ha de tener en cuenta que en todos los cultivares, conforme los frutos maduran y se avejentan, la cáscara de estos se va tornando recia y oscura.
¿Y el granado este cómo se llama?
Esto se llama zafarí, los dos. Y todas las tiene abiertas, todas, tiene muy pocas pero…
¿En qué se diferencia del de perro que usted tiene?
Que son más tiernas, y mejores…el grano más gordo, blanco, es un grano blancote… así blanquillo, pero un grano más gordo, y el hueso es menos duro, y está más tierno. (...) Se ponen [las semillas] así gordas, muy reblanquías, no se ponen coloradas, coloradas. La cáscara, tampoco, se pone así medio reblanquía la cáscara, ni el diente tampoco.
Diego Rodríguez, Villamanrique

M.: Las del ayo son duras.
M.J.: Sí son más duras y además tienen muchos huesitos.
M.: Sí.
Entonces, ¿ésta es más…tiene más agua?
M.J.: Hombre ¿vas a comparar?
¿Y muy roja por dentro?
M.: Sí.
M.J.: Roja, roja, roja. Y muy tierna para abrirla, las otras son muy duras.
¿Y cómo es de grande?
M.: Hay algunas que tienen más de medio kilo.
M.J.: Así de gordas.
Muy grandes, muy grandes.
M.J.: Estas que me dio a mí el bollullero me entraron tres en un kilo…Pero las mías no entran tres en un kilo, entrarán dos escasas
Manuel Orihuela y María Josefa Villarán, Almonte

Otro modo para distinguir entre variedades es comparar las tonalidades de las semillas, las cuales también difieren entre sí visualmente. El granado sevillano tiene semillas casi transparentes, que hacen un gran contraste con el rojo de sus granadas. En el lado opuesto estaría el granado del ayo, que son las más rojizas. El zafarí, en los frutos examinados, mostraba los huesos, como dicen los agricultores, de color blanco transparente con tonos rojos en su parte basal. El de perro, el de las semillas duras, tiene tonos pardos.

Las semillas, que rellenan completamente las cavidades, son bastante voluminosas en casi todos los granados menos en el de perro, y poseen bien desarrollada la capa externa de la testa, que es comestible y la que le da el color, mientras que la capa interna está lignificada, que es la que hace que unos granados sean descritos más tiernos, como el sevillano, y otros más duros, como el de perro.
¿Qué tipo de granada ha conocido usted?
Del ayo y colorada
¿Y de qué tipo tiene?
Allí tengo colorada
¿Estos del ayo, cómo era la granada?
Del ayo era el grano un poco más entrelargo, pero
¿Y la granada era más grande que la colorada?
Más o menos lo mismo, porque la que tenía que ser más gorda era más gorda y la que tenía que ser más chica era más chica, pero es igual, los tamaños… igual. Lo único que pasa es que variaba el grano, el grano más entrelargo y más claro, más marrón, pero más duro, ese huesecito que está por dentro del grano, más duro [en la granada del ayo].
Manuel Jiménez, Almonte
Estas semillas poseen importantes propiedades medicinales y se utilizan como astringente y para combatir el colesterol y la arteriosclerosis. Aspectos más específicos de las variaciones fenotípicas de los frutos y las semillas pueden encontrarse en las tablas de caracterización.

La yema terminal de los ramos del año, si no origina una flor o racimo de flores, se seca y cae, pero también puede desarrollar una espina, de modo que la brotación siguiente se origina a partir de las yemas proximales al ápice, donde está esta espina. Algunos informantes nos advirtieron de cierto grado de toxicidad de estas espinas y otros apenas dieron importancia al hecho. El granado de perro y el zafarí, los dos de desarrollo más arbustivo, son en los que más predominan estas estructuras, siendo espinas largas en el de perro y más cortas en ramas viejas en el zafarí. En el granado del ayo y el sevillano apenas si aparecen.
¿Porque antes sí los cuidabas, no?
Exactamente, lo que pasa es que es un canalla porque tiene una puya infecciosa.
¿Sí?
La puya, la puya del granado es infecciosa.
¿Y se te infecta?
Sí, a mí este dedo..., ¡no hace años ya! Me clavé una aquí en la coyuntura esta [en el dedo] y por poco lo pierdo. Me llevé un montón de tiempo con el dedo hinchado, hinchado con pus. Donde yo te he dicho a ti están los granados y los gambóss esos. Allí teníamos nosotros una finca que le tocó a un tío mío y... en esa finca me pasó a mí eso. Estaba cortándole abajo los sierpes [chupones]. Estaba yo "chas, chas, chas, chas, chas" con el hacha y tenía una puya y al dar el hachazo me la clavé aquí en el dedo, y estuve yo con el dedo este más para allá que para acá.
José Espina, Almonte

Ecología
El granado es reconocido dentro del grupo de los árboles recios o bravíos, es decir, muy resistente y adaptable a diferentes tipos de suelos o situaciones de cultivo. Sus raíces superficiales, nudosas y fuertes, de color rojizo, suelen alcanzar gran desarrollo, como muchos agricultores hablan cuando dicen que el granado echa raíces a mucha distancia, como la higuera. Esto hace del granado un frutal muy polivalente y uno de los cultivos elegidos por la cultura local para servir de freno a la erosión en las fincas, plantándose en riberas de barrancos y arroyos y en márgenes de fincas para sujetar el terreno, dentro también de la lógica del policultivo y la maximización de los recursos, como vimos también en el caso del membrillero, por ejemplo.
(…) A lo mejor en una regadera [la huella del agua según corre por los desniveles del terreno]. Yo los tengo [los granados] en una regadera, para aguantar, porque eso echa una raíz y le da un bocado en la tierra que... y por eso lo tengo puesto en ese sitio.
José Cano, Hinojos
La floración del granado ocurre en el mes de abril y mayo, bastante más tardía que en el resto de frutales de este estudio. Además en el granado la floración se da de manera escalonada (AGUSTÍ, 2004:431) debido a que las flores no emergen todas al mismo tiempo. Desde el inicio la floración puede prolongarse incluso hasta principios de julio, como ocurre con los granados que se cultivan en el Mediterráneo.
¿De qué color son las flores?
Son coloraditas
¿Aquel igual, el diente de perro igual?
Igual, igual, ya le he dicho, esto es para abril o para allá cuando empieza…. Esto florece antes, o sea, echa hojas antes, y después se lía a echar unos brotecillos por ahí por donde le parece…
Diego Rodríguez, Villamanrique
Otra nueva diferencia con los frutos hasta ahora vistos (a excepción de limones y naranjas) es que las granadas son frutos no climatéricos, es decir, que no madurarán después de la recolección, por lo que hay que esperar a que alcancen el punto justo en el árbol.
¿Y el diente de perro [comparado con el zafarí] es más temprano o más tardío?.
Ése no es más tardío, casi igual, pero lo que pasa, ya le digo, que esa granada de ahí abajo a lo mejor es más temprana que ésta, de arriba, no sé por qué, pero hay granadas que están buenas para cogerlas y granadas que no, que no se pueden coger todas de un golpe.
Diego Rodríguez, Villamanrique
La producción de frutos maduros entonces cubrirá un margen de tiempo bastante amplio, aunque la aparición de las primeras granadas maduras puede marcar diferencias, comenzando a finales de agosto con el granado zafarí, seguido del sevillano y el de perro. El último en madurar es el granado del ayo, que inicia la maduración a finales de septiembre pero que, como se ve en la cita siguiente, puede prolongarse durante todo el mes de octubre e incluso más. Conociendo el color del fruto al madurar, que varía según el granado como se ha visto en el epígrafe de la caracterización, se pueden indentificar los maduros para ser entonces recolectados.
Sí, las granadas, todavía [15 de octubre] no están buenas, buenas. Mira, aquí tengo otro granado ¿ves? y allí hay otro, pero todavía necesita más tiempo.
¿Más todavía? Si ya estamos en octubre...
Sí, sí, sí. La granada... [variedad del ayo] en octubre sí, pero hay años que se atrasan un... a lo mejor 20 días..., y no están como deben de estar, para el que quiera...
Pero las rojas sí están, ¿no? Las rojas están ya casi ¿no? Yo voy a abrir una y a ver cómo está...
Sí, sí, se puede comer, se puede comer y… Toma, pero que todavía... le haría falta por lo menos 14 ó 15 días más.
José Espina, Almonte
En términos de productividad los granados locales no se caracterizan por alcanzar una elevada densidad de frutos por árbol pero, teniendo en cuenta que su consumo es algo limitado, es normal que la percepción de la producción de granadas en las variedades locales satisfaga la demanda de los agricultores. En las fincas en que hemos trabajado y que cultivaban granados existían del orden de dos a tres granados por predio, dando cuenta del número de árboles suficientes para tener un buen suministro.
Y cuando esto carga ¿cuántas granadas puede echar? ¿Qué cantidad?
Pues puede echar muchas, de los que he tenido ahí, y se ponen grandes. Esto puede echar un par de cajas de granadas, un árbol de estos grandes, bien criados, aunque sea grande ya, claro que puede echar un par de cajas.
Diego Rodríguez, Villamanrique
Esta sección donde hablamos de la ecología del granado y su comportamiento podemos cerrarla con un aspecto de gran importancia ecológica en el granado. Nos referimos a su capacidad para vivir en condiciones cambiantes, que hace del granado un árbol muy resistente al paso del tiempo.
¿Y el árbol también es más fuerte que la de layo o…?
M.: Viene a ser igual
M.J.: En los árboles no se ve. No, porque en el del ayo le entra como una pelota de resina abajo y se seca mucho. Ese que está allí en mi casa, allí en el campo mío me parece que queda uno nada más ya, porque como a mi hermano le dio por arrancar todos los árboles, pues queda uno en la gavia, pero si yo te dijera a ti que eso tiene ya pues 80 ó 90 años, porque eso lo puso mi abuelo y mi abuelo murió con el siglo. Que lo hiciera con veintitantos años o cuarenta años. Eso tiene que tener ya… y allí está.
Manuel Orihuela y María Josefa Villarán, Almonte
Manejo del suelo y riego
Si uno quiere, por ejemplo, un granado que le guste tenerlo y quiera cuidarlo y echarle…, y mimarlo y eso, pues sí lo cuida, le echa su abono, le echa su estierquito, lo prepara muy bien. Pero normalmente es como te he dicho. Nosotros aquí nos hemos dedicado a los árboles esos nada más que para la regatera, para las madrecillas, para las gavias, para que sujete la tierra y no se le vaya el agua... Como esa era la misión que nosotros queríamos nada más, pues no los hemos cuidado para nada.
José Espina, Almonte
Bien resistente a la sequía y adaptable a zonas marginales, el granado es otro frutal que se demuestra como óptimo para la agricultura tradicional en la zona, de secano, y así continúan los que todavía persisten, aunque no es de extrañar la aplicación de ciertos riegos localizados como extensión del manejo en fincas con otros cultivos. En los estudios del cultivo del granado se considera que para obtener frutos de calidad se necesitan pluviomentrías de entre 500 y 700 mm anuales, muy parecidas a las de Doñana, donde además las granadas en secano no tienen nada que envidiar a otras granadas. Incluso se han documentado casos en los que posiblemente es el exceso de riego, por incorporarlos al regadío que se implante en los demás cultivos con los que coexista, el que ha provocado el rajado masivo de frutos. Desde el saber local se explica este hecho por un desequilibrio hídrico compartimental: al aumentar el volumen de agua, aumenta el volumen de las semillas y se rebasa el espacio de que disponen.
¿Necesita mucha agua?
Tampoco. Esto, si no se regara, mejor. Que a lo mejor este año que viene no los voy a regar. Éstos son muy jodidos y se le abre la granada más que todo, pues lo riego…
Eso he escuchado yo, que el abrírsele puede ser por tener mucha agua…
Lo ves, aquí tenía yo tres [granados sevillanos], que eran más duros, no eran tan duros como aquéllos [los de perro], y eran grandes, ya estaban grandes, teníamos uno ahí, otro allí y otro allí, y no lo regaba ningún año. (...)
¿La diente de perro se abre mucho la granada?
La granada, no sé… tiene años que se abre muy poca y tiene años que no hay quien las aguante. Echábamos la culpa al agua, que cuando cogía agua pues claro, engordaba más la granada, chiquitita… y empezaba a rajarse, a rajarse. Pero hay años que con el agua y todo se abre menos. Y todo eso es, no sé.
Diego Rodríguez, Villamanrique
Reproducción
La técnica de propagación más utilizada en el Entorno de Doñana es la del estaquillado de esquejes herbáceos jóvenes desde primavera incluso hasta en el verano, que se entierran en el suelo, haciendo una especie de peana y dejando una porción de esqueje al aire, por donde acabará rompiendo a través del desarrollo de sus yemas. En un mes ya pueden echar raíces. Los agricultores prefieren los esquejes radicales que nacen de la base del troncón, los también denominados chupones, pues parece que tienen más solvencia para emitir raíces que los esquejes herbáceos obtenidos de ramas superiores. Además no deben ser muy jóvenes y prefieren los que tienen corteza ya dura, lignificada. Como la emisión de chupones en el granado es abundante, siempre se cuenta con material vegetal para reproducir de sobra.
¿Cómo se planta un granado? Sembrando la pepita, ¿no?
M.: No, no, no, eso se coge un varetón y se clava en el suelo.
M.J.: Si lo coges con la raíz pues lo más probable es que desarrolle el árbol mejor, pero es como un varetón de un olivo o algo que se planta y se le hace una peanita y va echando las yemas esas y va saliendo eso por ahí. Él lo plantó el año pasado, pero no le hizo la peana y no le ha salido ninguno. Lo enterró nada más y no… tienes que hacerle una peanita.
¿Como una montañita así para arriba? ¿Y que quede a lo mejor dos o tres dedos de vara fuera?
M.: Sí, sí, para afuera, para afuera.
M.J.: Sí y la yema que tiene la vareta va brotando…
¿Y luego esos brotes ya no hay que quitarle la peanita esa ni nada?
M.J.: No, la peanita se cae después sola.
¿Y las varas [los esquejes] que se cogen de la granada, qué se cogen, de los lados o de abajo…?
M.: No, de abajo, de los más bajos [los chupones].
M.J.: De abajo, eso tiene debajo un montón y de ahí arrancas tú lo que quieres y eso y lo plantas. Yo quiero que me plante este año unos pocos, si no yo ya poco voy a conocer la granada ya, con la edad que tengo…
María Josefa Villarán y Manuel Orihuela, Almonte
Errores en el transplante del esqueje, como se puede observar en la cita, pueden conducir al fracaso de esta técnica. Por muy salvaje que parezca el granado, para asegurar su enraizamiento mediante esta técnica hay que ofrecer estos pocos cuidados para obtener el éxito reproductivo. Según explican los agricultores, conviene entonces hacer un hoyo adecuado en la tierra, de al menos 40 ó 50 cm (los esquejes tendrán la longitud de unos 20 cm), para posteriormente ser enterrado ahora en una tierra que ha sido movida y aireada, y cubierto casi en su totalidad, dejando sólo el ápice en el exterior. La aparición de la peana en la descripción de este proceso implica una cuidadosa técnica que va mucho más allá de lo que a primera vista podría entenderse como coger una rama y enterrarla. Además de poder evaluar mediante la observación (aunque a nivel consciente no sea la intención) la tierra donde va a ser colocado el esqueje, la peana cumple varias funciones, como conservar la humedad del esqueje, protegerlo de situaciones adversas como cambios de temperatura, vientos, ataques de fauna nociva, etc. La reproducción por esquejes, como pasa con el olivo, permite una condición especial en este tipo de frutales: son más aptos para el intercambio entre agricultores de material genético, en este caso, de frutales. En la siguiente cita podemos ver cómo el granado se articula en las redes de intercambio de material genético y además cómo se aconseja una característica de los esquejes para optimizar su función.
Sí, de un granado [zafarí] que tiene allí Juan, y yo le he dado a éste [a otro vecino]. Le he dado dos. Ése, de un cacho de palo, se clava en el suelo igual que un olivo, y sale para adelante.
¿Usted cuando los trajo eran así?
Yo, un cacho de palo que me dio Juan.
¿Cualquiera se arranca de aquí arriba?
Mientras más viejo sea, mejor. Un trozo de lo viejo, de lo viejo. Lo pones en el suelo, lo hincas, le haces… vamos, a esta altura, le haces una peanita de tierra, para que esté todo tapado, y después brota.
¿Usted qué le hizo, un agujerito en el suelo?
Yo le hago un hoyo.
¿Un hoyo de cuánto más o menos?
Según sea el trozo. Si el trozo es así, pues así hay que hacerle el hoyo…
Ah, que lo entierra entero. ¿Tiene que enterrar entera la vara?
Entero, entero. Le dejo una mijita afuera de la tierra, una mijita así, pero después le hago una peana.
¿La peana es amontonarle tierra encima? ¿Para cubrirlo o para qué?
Para cubrirlo todo y se queda todo tapado, y después por la peana esa empieza a salir.
¿Y le echa abono en principio o no?
No, abono a lo primero, no.
Diego Rodríguez, Villamanrique
Por otro lado, la reproducción sexual a través de semillas apenas si ha aparecido en las entrevistas, aunque se tiene constancia de la obtención de granados agrios o bravíos obtenidos de semillas, que posteriormente habría que injertar. En teoría, estos granados serían los más resistentes y los óptimos para ser utilizados como portainjertos, pero su uso no está extendido y los granados locales con los que hemos trabajado no habían sido injertados sobre bravíos, sino que ya eran descendientes de una planta dulce.
No. Los hay bravíos, que hay que injertarlos porque no hay quien lo coma. Y éste es el sevillano. Yo tenía ahí uno, y tengo.
Y los bravíos, ¿nacen de la granada?
Nacen de la granada y hay que injertarlo o lo que sea. El bueno tiene que ser un palo de granado enterrado, y que brote.
Venancio Cano, Hinojos
Y los hay unos bravíos, que son más fuertes.
Los que nacen de la granada que va cayendo en los suelos.
Eso, eso, antiguamente había muchísimos bravíos. Y ahora mismo, saliendo por Chucena, hay unos árboles nacidos que son salvajes.
¿La granada bravía se come?
Sí, se come, pero para allá adelantada.
Tarda tiempo en madurar, ¿no? ¿En qué mes se puede comer la granada bravía?
Allá para la Navidad o por ahí.
Y la gente no injertaba los granados bravíos en manso?
Aquí nunca se ha injertado.
¿Y es tan buena como la otra cuando endulza?
No es dulce. Es rica, pero siempre tira a fuertecita, a áspera.
Y los que van naciendo en los pies del granado...
Ésos no se les cogen, aquí se siembran [transplantan] y se cogen del árbol bueno. Se le coge un trozo de palo y se siembra.
Como la gamboa y el olivo. Pero por semilla nunca.
Por semilla no.
El que nace debajo se quita, se limpia.
Se quita todo, porque ésos nacen bravíos.
Antonio Medina, Hinojos
Poda
Al ser el granado un árbol poco exigente en cuidados y existir la percepción de que es valiente, la poda del granado en los cercados de Doñana no es un asunto al que se le preste mucha atención. Por esto es usual encontrar en el discurso de los agricultores ideas que giran en torno a la expresión de no hacerle nada al granado.
¿La poda, qué le hace usted?
Muy poca. Si se le quitan cuatro ramillas metidas adentro, no está de más, pero no se le puede pegar mucho, por lo menos por mi parte, ¿eh? Cada maestrito tiene su librito.
¿Y también se le hace el corte para hacerle la cruz?
También, igual, eso sale una vara y te la dejas… pues enteriza toda, la cortas… y formas la cruz ya.
¿Estos tienen, has dicho antes, tres o cuatro años, no?
Esos tendrán tres o cuatro años, ¿no ves? Esto tiene la cruz ahí también, eso se desmocha ahí y ya empieza a salir para… dos partidas o tres, eso como el olivo y como todo.
Diego Rodríguez, Villamanrique
A pesar de esta visión bastante despreocupada del granado, en este frutal se practican podas similares al resto de cultivos, aunque quizá sean mucho más leves. La de mayor peso quizá sea la poda de formación, guiando la nueva planta según la estética predominante en los frutales y en contra de la inercia predominantemente arbustiva del granado, adaptándolo también a las condiciones particulares de la finca y el manejo de cada agricultor. El granado durante el periodo juvenil tiende a desarrollar numerosos tallos y el agricultor intenta formarlo dejando dos o tres ramas primarias, haciendo que la cruz quede a la altura de un metro del suelo más o menos.

¿Y el granado cuándo se poda?
M.J.: En enero, en enero como la viña, igual que la viña
María Josefa Villarán, Almonte
La poda de fructificación y rejuvenecimiento se practica una vez al año, como en el resto de frutales, generalmente en invierno, cuando el árbol está parado. La intuición del agricultor conducirá una poda ligera para eliminar algunas ramas mal puestas y limitar el crecimiento del árbol. Quizá la zona que más intensidad de poda reciba sea la base del tronco, pues emite gran cantidad de varetas o chupones que contradicen la imagen de un árbol limpio y además no son productivas. Por consiguiente, siempre habrá prioridad sobre ellas.
La poda es quitarle esto que está aquí atravesada, las de adentro y las atravesadas y cuatro cosas así. Lo demás no hay que esmerarse mucho en ello porque la granada lo echa en lo endeble, esto, en lo finito. Ahora, lo gordo, lo mismo en el olivo que en todo, las varetas no sirven para nada. Lo primero que no echan aceitunas, y lo segundo que no sirven para nada, por eso hay que quitárselas todas, y a esto le pasa igual. Se guía con un varejón o dos de estos que le quites aquí enmedio, eso es suficiente… atravesado y metido en medio, ya está…
Y cuando vaya creciendo ¿usted le va a hacer algo o no?
Pues éste ahora mismo por lo pronto no le haría nada, porque éstos no son como ésos [los damascos], que eso hay que despuntarlo todo. Eso hay que quitarle todas las varas esas. Esto [el granado] tiene que criar y se tiene que parar él solo, pero eso [el damasco] no, ¿dónde van esas varas a parar? Y las varas no echan nunca nada, las varas lo mismo que en el olivo que en todo, en el granado, en todo lo que tú veas, una cosa de un año no echa nunca nada, eso… al otro año o al otro a lo mejor te echa, pero ¿a dónde van a llegar las varas esas si se las dejara uno? ¿Comprendes?
Diego Rodríguez, Villamanrique
En general, con los granados se recomienda el aclareo de frutos dada la floración continuada en esta especie (AGUSTÍ, 2004:433), que se aprovecha además para eliminar frutos defectuosos o deformes, pero en nuestro trabajo de campo no hemos constatado mucha atención a esta práctica en los granados.
Plagas y enfermedades
Uno de los problemas que los agricultores perciben como más preocupante de cara al buen estado de los frutos son las consecuencias de recibir las primeras lluvias de septiembre y octubre, ya que después del largo y seco verano andaluz ocurre un gran contraste hídrico que hace que los frutos se rajen y las semillas, expuestas al aire libre y los insectos, se sequen y se pudran. Este hecho es documentado por Agustí (2006:431), que incluso afirma esta condición como algo frecuente en el granado, recibiendo el nombre de splitting o agrietado, y que se relacionado con cosechas elevadas, periodos de sequía seguidos de lluvias intensas y riego con aguas salinas.
¿La granada también se guarda, no?
M.J.: Sí, eso dura…¡Bueno!
M.: Sí, eso dura tiempo como las cojas…que no llueva ni nada…
M.J.: Hay que cogerlas antes de que se abran con el sol y con el agua. Eso no se abre como no llueva.
(...)
¿Y la granada se sulfata?
M.: Yo no lo he sulfatado nunca.
M.J.: Mi padre tampoco, yo no la he visto nunca picada la granada.
M.: Lo único que le pasa malo a las granadas es cuando llueve, mientras que no llueva no le pasa nada.
Si no llueve, no ¿por eso se han abierto muchas, no? Como ha llovido así…
M.J.: Sí, las granadas se abren por eso. Ahora están de moda otra vez las granadas porque antes se pasaban los años y los años y no se veía una granada en la plaza y ahora este año he visto yo muchas granadas [en el mercado].
María Josefa Villarán y Manuel Orihuela, Almonte
Todos los agricultores comentan cómo el granado, que ellos recuerden, apenas ha sufrido enfermedades o plagas. De los árboles localizados sólo un ejemplar de zafarí en Villamanrique es el que ha sido colonizado en repetidas ocasiones por pulgones o mangla. Un ejemplar de granado de perro que vivía a escasos metros del zafarí afectado no parecía ser tan sensible a éstos y en el resto de ejemplares en la zona de estudio no se ha documentado daño por insectos alguno. Cuando perciben que es necesario los agricultores, familiarizados con el uso de insecticidas, utilizan los nuevos recursos de que se dispone para combatir estas plagas de ahora, curándolos y rociándolos con los plaguicidas comunes que utilizan en cultivos como el olivo o cítricos.
Esto [granado zafarí] ha tenido más mangla. Éste lo he curado yo tres veces, se conoce que ha tenido mangla, ¿eh? Esto tenía mucha mangla. Esto que se le ve aquí a la granada han sido bichitos todos. Siempre hay que estar muy pendiente de todas estas cosas, si no, ¡no te salen las cuentas! Siempre hay que estar curando, que es a lo que yo me refiero, que antes no se curaban y mi tito tenía allí por lo menos 30 granados y unos pocos zafaríes de estos y no le entraba nada, nada más que muy buenas granadas, de secano... Y ya está, muy buenas granadas, y aquí no… hay que estar curando siempre, con la mochila cargado… y al almendro le pasa igual, a todos los árboles les pasa igual
¿Y la mangla, es el primer año que le ha entrado o lo ha tenido usted antes también?
Esto todos los años hay que curarlos… todos los años, cuando me aburro lo arranco y ya está, y a tomar viento. Pero vamos, cuando es tiempo de eso es primavera más que todo. Entonces es cuando le entra la piojada esa, cuando va echando las flores y eso, entonces es cuando… A aquél [granado de perro] no le entra nada y éste fíjate tú. Y ése [uno de los zafaríes] ha tenido menos mangla, pero este ha estado minado.
¿Por eso cree usted que ha echado menos granadas?
Claro, por eso. Ya este año que viene cargarán con más, son nuevecitos, tendrá tres años o menos.
Diego Rodríguez, Villamanrique
Recolección, uso y aprovechamiento
Anteriormente habíamos descrito cómo la granada es un fruto no climatérico, es decir, que no madura fuera de la planta, y esto tiene ciertas repercusiones en la organización de la recogida de frutos. Un atraso en ésta puede conducir a encontrarnos con un buen porcentaje de frutos en mal estado, por lo que hay que recogerlos en el momento oportuno, aunque hay que tener en cuenta que lo usual es encontrar del orden de dos a tres granados por finca, disminuyendo así el trabajo de selección de los frutos adecuados.
Éstas, las que están así cerraditas, pues se guardan. Ésta aguanta mucho. No es igual que, por ejemplo, otra fruta que hay que comerla de momento porque se va. (…) Se le pone un color de viejecita, pero el granado, como esté la granada que no se pudra, aguanta dos o tres meses.
(…)
¿Cómo le miras a ver si están buenas? ¿Porque se arranquen bien fácil?
Éstas [granadas del ayo] podían estar aquí todavía diez ó 12 días más, porque todavía no están hechas... pero se tiene uno que arriesgar a que se abra, y abriéndose ya no se puede conservar.
¿Cuánto tiempo se puede conservar una granada?
Dura unos cuantos de meses así. Éstas se ponen en un sitio, por ejemplo, antes teníamos nosotros un soberao de tablas, el doblao era de tablas. Y se ponían así... [con la corona para arriba], o encima de la paja. Encima de la paja es lo mejor. Lo dejabas en un rinconcito en el pajar. Echábamos a lo mejor 100 granadas. 100 granadas allí tendiditas y ahora...
¿Y había que cogerlas enteritas o maduras también valían?
Antes de que se abrieran. Abriéndose ya... [se pudren].
José Espina, Almonte

La producción escalonada de flores en el granado tiene también una ventaja, ya que el abastecimiento para casa puede hacerse de forma paulatina, según se van consumiendo los frutos. Tenemos entonces diferentes frutos con diferentes grados de maduración, con lo que la experiencia para saber advertir qué fruto está pronto es un factor importante para optimizar el consumo de las granadas. En la siguiente cita se puede observar una manera peculiar de percibir el propio conocimiento, pues antes que vanagloriarse de conocer o reconocer un fruto, el agricultor confiere al fruto la propiedad humana de poder expresar su madurez: el fruto lo dice.
Porque el granado no madura más una vez que lo arrancas, ¿no?
No, no madura más, hay que coger las maduras desde luego.
¿Y cómo se saben que están maduras?
Cuando se ponen amarillas, amarillas. La granada te dice cómo está y el tiempo de cogerla, porque…
¿Que es cuándo, más o menos?
Ya te digo, por octubre o para allá, porque en el mismo granado este hay flores más tempranas y flores más tardías, hay granadas que están buenas para cogerlas y granadas que no.
Diego Rodríguez, Villamanrique
Otra consecuencia de que no maduren después de recolectada es una gran aptitud para el almacenamiento, que se puede prolongar varios meses, casi como si de un fruto seco se tratase, colocándolas en un lugar fresco y seco, como los soberaos o doblaos, elementos de la arquitectura popular que en muchas casas todavía se conserva.
Las granadas me han dicho que duran hasta el año siguiente…
Sí, mira, se ponen… Tú las coges y las pones en un doblao, en un soberao es como se dice aquí, y las pones todas bien puestecitas que no se golpeen ni nada y eso se lleva ahí…Duro, duro, hasta que cuando tú quieras, coges el cuchillo, le quitas lo de arriba y lo de atrás, la haces casquitos y salen…
María Josefa Villarán, Almonte
La recolección de la fruta suele hacerse con tijeras para cortar el fruto por el pedúnculo y no arriesgarse a provocar daños en la piel o cáscara, lo que comprometería las posibilidades de almacenaje.
Y para recoger la granada, ¿qué se coge, con la tijera, le pega tirones... cómo lo hace?
Con la tijera se coge mejor. Se coge a tirones también, pero siempre se lleva uno un cachito de aquí.
Y lo va echando en una caja o en un saco…
En cajas, es mejor que todo…
¿Cuánto puede durar una caja de granadas?
No duran mucho, no duran mucho. Y ahora cada vez duran menos. No sé por qué.
¿Cuánto, dos semanas, un mes?
No, puede durar más tiempo. Claro, más tiempo, pero que no dura…
¿Hasta enero puede durar?
No creo, yo me acuerdo que antiguamente se ponían extendidas, allí en cualquier sitio, en un soberao como nosotros le decíamos, en la cuadra, y no dándole la humedad pues… se endurecían.
¿Sobre el suelo o sobre alguna lámina de paja, pajizo o …?
No, no, sobre el suelo, sobre el suelo. Lo que le pasa hoy a estas cosas, que yo no sé por qué duran tan poco, será por la mosca, será por su puñetera madre que a todo le entra mosca. No sé, el año pasado cogí unas cuantas granadas y todas estaban con la mosca, todas, de modo que hay que estar siempre con el cacharro curando, curando el olivo este, el otro, para que la mosca no pique esto [el granado].
¿Y en su casa cómo los almacena, en el suelo?
En el suelo.
¿Las tapa o algo?
No, eso no hay que taparlo ni nada, nada más poner… al revés, que se seque la cáscara, como no tenga mosca ni tenga nada, pues dura.
Diego Rodríguez, Villamanrique
Si algunos de los mantenedores actuales de granados en la zona de estudio informan de cómo antes la granada era un fruto valorado, que se consumía mucho más que ahora e incluso tenía buena venta en los mercados, en la actualidad esto ya no ocurre, habiéndose reducido considerablemente el consumo. Las historias de zonas relativamente amplias donde se cultivaban granados en secano contrasta con los intereses agrícolas del momento que en ningún sentido apuntan hacia el granado, habida cuenta de la baja densidad de granados en la zona, pues sólo hay ejemplares dispersos en pequeñas huertas.
En el comienzo de este capítulo se apuntaba como una de las dificultades que esta fruta encontraba en la actualidad ciertos inconvenientes a la hora de su consumo que, según testimonios recogidos por diferentes fuentes, se presentan como verdaderos obstáculos para hacerla atractiva a las nuevas generaciones. Así es el testimonio de uno de los informantes que conoce el público de la zona a través de su puesto en el mercado de abastos.
Antes la gente consumía lo que había en cada época. Ahora, ahora es la época de la granada, pues todo el mundo comía granadas. Pero ahora ya no se comen granadas, y mira que tiene un montón de propiedades impresionantes. Es preventiva para una cantidad de enfermedades.
Yo he escuchado que para tratar los problemas de estómago...
Y tiene una cantidad de fibra.
Pero como hay que desgranarla…
Claro, hay que desgranarla y además te llenas las manos y no se quita en dos o tres días. Pero si a un niño se las das peladas le encanta. Además les llama la atención un montón porque es muy bonita… pero hay que pelarla. Esta mañana he vendido un montón de granadas porque la gente sabe que son nuestras y había un montón de gente esperando las granadas.
Josefa Pérez, Almonte
Los pocos ejemplares que permanecen son ejemplares aislados en las huertas y cercados cuyo destino es el consumo directo del grupo familiar del agricultor. Como el sobrante no es significativo y el existente entra a formar parte de los cauces de la economía moral, apenas existe venta de granadas a terceros.
Mi padre sí los tenía preparados, porque él vivía de eso. Vendíamos en la plaza y lo mirábamos y luego lo guardábamos en el soberao, para la fruta para nosotros, para el invierno. Ése es el postre que había.
María Josefa Villarán, Almonte
El consumo actual de la granada en Doñana, dentro del espacio en la mesa para los postres, no sufre apenas transformación en forma de zumos o granadinas, sino que se hace directamente desgranando el fruto para reunir sus semillas en el plato. Algunos nos ofrecían ciertos detalles de pequeñas variaciones en la forma de consumir las suculentas pepitas.
Yo cuando chico cogía y desgranaba y lo echaba en una taza y cogía y le echaba una poquitita de sal y una poquitita de azúcar.
José Espina, Almonte
Y su mujer, ¿cómo las prepara, cómo se las come?
Mi mujer se las come… las corta, las abre y se la va comiendo en la misma… ni en el plato ni nada, con la misma granada le mete juncia y le va quitando los cascos y ya está, se la come.
Yo he escuchado que hay gente que hace granadina, que hace zumos…
Sí, esas cosas sí, pero ella no, ella se la come directa de la granada.
Diego Rodríguez, Villamanrique
Sin haber encontrado entonces representatividad para hablar de una orientación gastronómica de la granada para la preparación de platos, ciertas preparaciones aisladas recuerdan la gastronomía mexicana actual donde la semilla de granada es ampliamente utilizada. En los platos además del protagonismo de su dulzor, el color de las semillas de la granada ofrece un interesante contraste con el blanco de fundidos diversos o de la nata empleada en el chile en nogada176176Plato típico mexicano que suele presentar los colores de la bandera nacional combinando chile verde (pimiento) relleno de carne con cobertura de nata y coronado con semillas rojas de granada..
Nosotros cuando hacíamos bizcochos y eso en el campo, y mi madre hacía el merengue y eso, le echábamos por encima para adornarlo.
María Josefa Villarán, Almonte
Antes, comer granadas podía servir, en determinados contextos, de vehículo de relaciones sociales en la familia y los vecinos, compartiendo bienes escasos en épocas de grandes carencias. Ahora, incluso disponiendo de ellas, puede no tener sentido para algunos comer granadas.
Le gusta mucho a su mujer la granada, ¿y a usted no?
A mí no. Antes comía yo, cuando mi tío y cuando eso, allí comía yo muchas granadas porque estaban muy buenas, eran de secano, y estaban divinas.
¿Y se utilizaba en el postre o se hacían los refrescos que se hacen… en zumo?
No, yo no le hacía nada, me comía una granada a lo mejor encima de comer o cuando llegaba por allí a cualquier hora y me comía una granada…y me la comía.
Diego Rodríguez, Villamanrique