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Cultivos leñosos

El membrillero

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Introducción

En este capítulo desarrollamos el último frutal de pepita del cual se cultivan variedades locales en la zona de estudio. Nos referimos al membrillero, otro frutal más de la familia de las rosáceas y que pertenece a la subfamilia de las maloideae, como el manzano. En concreto pertenece al género cydonia, el cual tiene esta única especie denominada Cydonia oblonga, el membrillero, de la que se conocen más de treinta variedades distribuidas por Europa, Asia y América (BRUNN, 1972). Existen otras especies asiáticas de membrillero que pertenecen al género chaenomeles y que son cultivadas básicamente con fines ornamentales, pero que no interesan en este capítulo (THOMAS, 2007).

El sustantivo que da nombre a la especie a la que pertenece el membrillero, Cydonia, parece ser el topónimo de la antigua ciudad de Cydon que es ahora la moderna Canea, en la isla de Creta (SYKES, 1972). Como otros pomoideos, el membrillo es originario de algún lugar en el sur y suroeste de Asia, localizándose muchos parientes silvestres del membrillo en el este de Turquía y el Cáucaso (BRUNN, 1972). Desde los antiguos cultivadores hasta el tiempo presente el membrillo ha sido conocido por sus valores ornamentales, religiosos, míticos, dietéticos, medicinales y hortícolas. Estos valores, creencias y usos se han esparcido desde su centro hasta partes de Europa, Africa, el lejano Oriente, Australia y las Amércias (BRUNN, 1972).

El membrillo estuvo muy asociado con la mitología y los dioses en la antigua Grecia, simbolizando fertilidad y fecundidad, de manera que todavía este fruto es signo de fertilidad ofrecido de manos de la novia en rituales matrimoniales en Grecia, significando prosperidad para los novios. Hay otros autores que defienden la tesis de que la manzana que Eva ofreció a Adán fue verdaderamente un membrillo (defienden que las descripciones se adaptan mejor al membrillo), y también se señala que Paris se sirvió de un membrillo para sembrar la discordia entre las diosas que desencadenaron la guerra de Troya (BRUNN, 1972). Incluso Cervantes lo incorpora en su literatura asociado a ideas de erotismo y traición (SIMÓ, 2005).

Pasando ya a la realidad de su cultivo, aunque no esté muy extendido en Andalucía, todos habremos probado alguna vez la carne de membrillo, bien comprada en el comercio o, por ejemplo, elaborada por nuestras abuelas. En este estudio hemos comprobado cómo poco a poco el membrillero va perdiendo su presencia en huertos y jardines, aunque todavía resista en los ruedos de las zonas urbanas. No es especial en esto, pues lo mismo ha pasado con muchos frutales. Su suerte, como ha pasado con la higuera, el almendro, el granado y otros, es que el membrillero goza de gran autonomía y no necesita muchos cuidados, por lo que su cultivo en huertos siempre era, y es, beneficioso y no plantea motivos de preocupación o gasto para sus mantenedores. En el sur, su resistencia ecológica al frío del invierno y las altas temperaturas del verano y un buen desarrollo en suelos pobres así como en suelos con elevada humedad donde otros frutales no podrían desarrollarse lo hacen muy autónomo y resistente desde el punto de vista ecológico. Pero, obviamente, su ventura depende del cuidado e interés de las gentes.

El que tiene variedades antiguas es porque las ha sabido cuidar todo este tiempo, porque las ha cuidado y ha vivido de eso, porque como te he dicho antes, la granada, la gamboa, el membrillo, pues todo eso eran frutas para subsistir y pasar un invierno y otro. Ahora que han venido ya estos más modernos... (...) Antes, en las puertas de las casas, tenían detrás de la puerta una canasta o un canasto, con el peso al lado y las gamboas: «Déme usted un kilo de gamboas, déme usted un kilo de membrillos, déme usted un kilo de granadas... ». Se vendía como una cosa más del campo. Pero, claro, como han venido estas cosas modernas... ya eso...

José Espina, Almonte

En efecto, los membrillos ni son ya un complemento a la dieta básica, ni tienen salida en el mercado. Poco a poco pierde fuerza la idea de tener un membrillero en los huertos y cercados porque el aprovechamiento de sus frutos está muy ligado a la costumbre y la tradición que, cuando se desvanece, arrastra consigo a estas frutas. El membrillo no se suele consumir en fresco porque la mayoría de variedades no son cómodas al paladar (aunque se sabe que en el pasado existían variedades más dulces y su sabor estaba más valorado que en nuestros días), y se destina mayormente para transformarse en dulce de membrillo. Por ser un cultivo ligado a lo tradicional y a su necesaria transformación, el membrillero no ha tenido apenas roce con la agricultura industrial y sus variedades emergentes mejoradas, cuando menos en la zona, y apenas se conocen en el área variedades de membrillo modernas traídas de otros lugares.

Hay dos clases de membrillos, hay unos más delgados y otros más gordos.

¿Qué clase tiene usted?

Nosotros el gordo ese. Antes se vendían todas esas cosas porque hacía la gente carne de membrillo en las casas y esas cosas, pero ahora no, ahora ya nadie hace nada porque ahora ya nadie sabe hacerlo. Porque es que ahora la gente no sabe hacer nada.

María Josefa Villarán, Almonte

Aún así, aunque se constate un gran descenso del número de ejemplares de membrillero, se siguen conservando las dos variedades que “siempre” se han conocido en las localidades de Hinojos, Almonte y Villamanrique. Éstas son el membrillo y el gambó. Todo parece indicar que, desde lo local, la distinción inter-varietal se hace en función de la apariencia del fruto principalmente (el tamaño), porque la planta se percibe como la misma y el dulce de membrillo o carne de membrillo es el mismo venga del membrillo o de la gamboa170170En otras zonas como en el sur de Extremadura la gamboa, y no el membrillo, es la fruta indicada para hacer dulce de membrillo, por su carne más blanda, suave y jugosa., no existiendo la expresión de dulce o carne de gamboa. Por lo tanto, la mayoría de los informantes organizan los membrilleros en dos categorías atendiendo al tamaño de sus frutos: gambó, para el que produce frutos más grandes, las gamboas, y membrillero para aquel que produce frutos más pequeños, los membrillos.

¿Y cuántos tipos había?

Dos, la gamboa y el membrillo, que son los dos lo mismo. La gamboa es la gorda.

Ramón Panadero, Hinojos

Indagar sobre la etimología de gambó es complicado a pesar de lo extendido que está en nuestra geografía. Se constata el uso de este vocablo en Extremadura, por ejemplo, donde a principios de siglo el farmacéutico Rivas Mateos lo recogistraba en su prospección botánica para la zona de Cáceres (RIVAS MATEOS, 1931). En otros trabajos de prospección de variedades locales, en Tentudía, en el sur de Extremadura, como en Galaroza, en la Sierra de Huelva, también hemos constatado la presencia del gambó como cultivar en la especie membrillero, y se aprecian similares variaciones en el nombre, que puede oscilar entre los masculinos gambó y sambó (para los árboles), y los femeninos gamboa y samboa (para los frutos), con sus alternancias fonéticas, por otro lado propias del andaluz, entre |z| y |s|. El otro cultivar con frutos más pequeños, además de otras diferencias en las que indagaremos a lo largo del capítulo y sobre todo en la caracterización agronómica, es el denominado membrillo, que recibe el mismo vocablo para el árbol y para sus frutos, siempre masculino, y que guarda una clara relación metonímica con la planta de la que procede, con una lógica taxonómica más fácil de explicar. La necesidad de otro sustantivo para designar una variedad nueva (en un momento dado se identificarían ciertos membrilleros que producían frutos diferenciados de manera homogénea y persistente, más grandes sobre todo) está justificada, pero es complejo explicar la etimología del término gambó.

¿Qué tipo de membrillo había?

F.: Uno.

D.: No, hombre, estaba la gamboa.

M.: Y el membrillo, que el membrillo era más chico y la gamboa más gorda.

¿Y de membrillo sólo se ha conocido un tipo?

F.: Los membrillos del Algarve de Marcelino no eran como estos de aquí...

M.: Ésos eran gamboas... en Gelo tengo yo una. No sé si es membrillo o gamboa… pero, vamos, sí es gamboa.

D.: Ahí se cogían dos o tres mil kilos todos los años de membrillo. Los cogían por camiones y después lo compró mi sobrino, mi hermano, pero después en lo mío cogí yo dos plantas y las tengo allí.

F.: ¿Y agarra?

V.: Tú coges una vareta y la clavas... y sale. Les pasa como al álamo, que agarra sin raíz, y la mimbre sin raíz, hay muchas plantas así...

Fidelio González, Diego Sánchez, Mariano Díaz, Venancio Cano, Hinojos

El membrillero, al igual que ocurre con el resto de especies poco domesticadas y poco utilizadas en la agricultura comercial, no tiene competencia con variedades foráneas en la zona. Se han documentado algunos intentos de introducir variedades nuevas, dentro de la lógica tradicional de la diversificación y no como cultivo a gran escala, pero como se verá más adelante en el epígrafe de plagas y enfermedades, pese la rusticidad de la planta, los frutos del membrillero son bastante sensibles al ataque de parásitos y todo parece indicar que los intentos de introducir variedades alóctonas fracasaron por esta circunstancia.

M.J.: Sí y se picaban todos [los ejemplares de nuevas variedades de membrillo].

M.: Hay muy pocas, ahí en un campo pusieron unos que eran exagerados de gordos, pero… Por lo menos dos hectáreas de tierras o más y había hasta un guarda para que no se los robaran. Pero se perdieron todos.

M.J.: Se le perderían todos, sí. Eso se veía que se caían las cosechas ahí. Y eso lo dejaron secar.

María Josefa Villarán y Manuel Orihuela, Almonte

Generalmente, las variedades modernas de membrillo han sido atractivas a los agricultores locales por ofrecer frutos de mayor tamaño, pero no parece que hayan tenido mucha aceptación pues los mantenedores de membrillos siempre tenían variedades locales.

Conozco nada más que el membrillo y la gamboa. Y yo creo que son las dos variedades que hay, gamboo y membrillo.

¿Y membrillo también le queda a usted?

Un membrillo más gordo. Sí lo tengo, pero eso es una variedad nueva, que lo he injertado en gambó. Tengo unos cuantos de membrillos…

¿Y de dónde se ha hecho usted de esa variedad?

M.: Pues de un vecino, que tenía membrillos, que los compró en un vivero y de ahí cogí yo plantas e injerté los gambóss en membrillos.

Manuel Acosta, Almonte

Los textos precedentes son el extracto de una conversación ocurrida cuando varios expertos en variedades locales compartían opinión sobre el membrillero, en este caso en Hinojos, y se introducían las dos variedades de membrillero que se han localizado en la zona de estudio: la variedad gambó y la variedad membrillo.

La gamboa era igual, membrillo…

¿No son dos cosas distintas?

No, que uno es más redonda, la gamboa, y el membrillo es más menudo.

Diego Sánchez, Hinojos

Tanto la gamboa como el membrillo están presentes en las tres localidades donde se concentra este estudio, aunque se constata que esta especie y sus variedades están en grave retroceso. No parece que ninguna de las dos variedades suplante a la otra, pues no hemos identificado criterios claros que señalen una mejor valoración del gambó frente al membrillo y viceversa. Había agricultores que cultivaban al mismo tiempo las dos variedades, de las dos se hacía el mismo uso y aprovechamiento y ninguna destacaba sobre la otra por alguna razón en especial.

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Membrillero variedad membrillo. Septiembre. Hinojos.

Para introducir el gambó, hemos de decir que, a simple vista, el observador no experto podría diferenciar sin problemas los frutos del gambó y del membrillo, atendiendo simplemente al tamaño. Los frutos del gambó casi doblan en tamaño a los del membrillo y son más redondos.

¿Gamboa ha conocido mucho?

J.: Ahí lo tengo yo también.

¿Y ha conocido varios tipos o nada más que uno?

J.: Varios tipos, uno como la cabeza de un… así de gordo y otro más chatito.

¿Pero el gordo grande es membrillo o gamboa?

J.: Yo tengo entendido que es gamboa.

L.: Los que están allí abajo que son tan duros, los que yo le traje a esta mujer [la investigadora].

J.: Lo que ocurre es que eso hay que entresacarlo y cuidarlo, pero como lo tenemos puesto en el vallado no se cuidada ni nada... lo que salga se le queda.

José y Luís Cano, Hinojos

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Membrillero variedad gambó. Fruto. Almonte.

M.J.: Le pasa igual que a los gambós, el gambó es más duro… tú ves allí dos gambós, que el otro día trajo él unas cuantas de gamboas y las hicimos compota porque esos están ya… de tantos años tener eso allí ya… yo tengo ya 67 años y los he conocido allí siempre puestos.

¿Y membrillos también tienen?

M.: Sí, ¡uf!

M.J.: Sí, membrillos hay muchos allí, por allí en medio todavía.

M.: Los membrillos están perdidos allí hará 40 años.

M.J.: Y todos los años echan un montón, todos los años echan una cosecha que da miedo y no se labra ni nada y están hechos todos un rosal de tantísima mata como tiene.

Claro porque no se poda ni nada.

M.J.: Claro, porque eso es de mi hermano y mi hermano hace 40 años que el campo no lo arregla.

¿Y los membrillos llegan a hacerse árboles grandes?

M.J.: Sí.

M.J.: … pero grandes.

¿Y el gambó también?

M.: También, si lo preparas.

M.J.: No es tan vasto como el membrillo, el membrillo la mata es, el árbol es más fuerte.

M.: Más bravío.

Manuel Orihuela y María Josefa Villarán, Almonte

La otra variedad junto con el gambó o la gamboa es el membrillero, de frutos denominados membrillos. Tal y como se afirma en esta última cita, algo persistente en las percepciones de los agricultores con respecto al membrillo es su componente rústico frente gambó, lo que también puede comprobarse en los frutos, que son más pequeños, duros y más ácidos que las gamboas. Todo apunta a que el membrillo sea un frutal más antiguo que el gambó y que éste último provenga de la selección y antropización de los membrillos para conseguir frutos más dulces y más grandes.

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Membrillero variedad membrillo. Fruto. Hinojos.

Caracterización

A pesar de la percepción de mayor silvestralidad en los membrillos, cuando hemos caracterizado las dos variedades de esta especie hemos podido observar cómo las plantas eran muy parecidas, siendo prácticamente indiferenciables desde la distancia. Los dos árboles estudiados presentan un porte erecto, con largas ramas proyectadas hacia arriba y poco ramificadas, ramas largas que concentran la mayor parte de frutos.

¿Y eso llega a ser árbol, el membrillo y el gambó? ¿O son más arbustitos?

Es un árbol claro, es un árbol, lo que pasa es que como nosotros no... no se cuida, pues se queda ahí hecho un... como te diría yo...

Como un arbusto... así... más como.

Un arbusto, silvestre, ahí hecho un... Pero si se alista desde chico pues se hace un árbol, claro.

¿Y el gambó también se hace un árbol si se cuida?

También. Eso es [su apariencia arbustiva], porque como no se cuidan, se dejan un montón de varetas abajo..., y ahí se quedan...

José Espina, Almonte

Este asunto de la silvestralidad es llamativo en las nuevas generaciones, donde la ausencia de interrelaciones explícitas entre los frutales y los humanos es percibida de forma diferente. En la actualidad parece que se acentúa esta silvestralidad, porque nadie ve a otros acercarse a los membrillos si no es para recoger sus frutos. En el pasado, época en que los membrillos tenían otro valor para el campesino, el árbol claramente mostraría otro aspecto que el actual. Así, quien nunca ha visto plantar un membrillero, quien nunca ha visto movimiento en torno al membrillero, confía en su estaticidad, su carácter de arbusto cuyo fin es ser recolectado, frente a la visión opuesta de frutal con múltiples funciones en la finca.

Yo tengo gambós, que cojo todos los años la gamboa. Eso es más silvestre que… porque eso no es un árbol plantado, es un árbol… Bueno sería o lo mejor plantado antiguamente, que los antiguos aprovechaban o lo mejor en vez de poner otra clase de árboles, por ejemplo en la ribera, en sitios donde había corrientes de agua, pues o lo mejor ponían, ponían eso con la cosa de que no se llevaran la tierra y eso. Lo que son gambós…

¿Cómo le llaman aquí al árbol?

Gambó. Gambó y gamboa [para el fruto].

Antonio Soltero, Almonte

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Membrillo. Árbol. Mayo. El Rocío.

La temporalidad y la acción en torno a un frutal crea entonces representaciones diferentes. Los agricultores con los que hemos trabajado en Doñana observan una planta que se utilizaba con fines determinados como frenar la erosión en las riberas, diversificar la producción de frutas, optimizar el terreno según adaptaciones edafológicas específicas para cada cultivo, etc. Alguien más joven ya no ve esto, y por supuesto no lo recuerda. Ahora ve plantas de denso follaje, con tendencia arbustiva cuyos olorosos frutos pueden recolectarse justo antes del invierno.

Por otro lado, todavía describiendo el aspecto externo de la planta, se puede obsevar cómo la madera del membrillo y del gambó es de color marrón para tronco y ramas, mientras que las estructuras más jóvenes y menos lignificadas como ramos y brotes poseen tonalidades verdosas y son además pubescentes. Por lo general presentan gran densidad de hojas y ramas, formando densos entramados que proporcionan gran cantidad de sombra a las partes interiores de la planta y a una madera que no se caracteriza por ser especialmente resistente y que muestra un crecimiento lento en comparación con otros frutales.

¿Y la madera del membrillo y del gamboó es dura, o es blandita... cómo es, aguanta bien el sol?

No, no. No es la mejor, porque yo he visto gambóss que están quemados del sol, y membrillos.

José Espina, Almonte

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Membrillero membrillo. Marzo. Árbol en plena floración. Almonte.

Las hojas del membrillero suelen ser alternas, aunque también se pueden observar en formación de roseta, articulándose varias hojas en torno al mismo punto de un brote. Las hojas del gambó y del membrillero tienen el envés muy pubescente, como ocurre con las hojas típicas de los manzanos, aunque conviene recordar que los manzanos locales resaltaban por carecer de esta cualidad. El haz del limbo, por el contrario, es liso (o glabro, con terminología agronómica), no es dentado y posee un nervio central muy marcado que resalta por su color amarillo. El tamaño medio de la hoja es de 62 cm de largo por 45 para el gambó, con formas onduladas, como se ve en la imagen inferior, y tonos colorados en los peciolos.

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Membrillero variedad membrillo. Hojas. Hinojos.

Como todas las rosáceas, el membrillero tiene flores pentámeras, de pétalos blancos y anchos (a veces tintados de violeta) que se solapan unos con otros, escondiendo en su interior estambres con filamentos morados y anteras anaranjadas. Al igual que los frutales de pepita como el peral y manzano, en el membrillo el fruto también procede del engrosamiento del tálamo floral, con lo que los sépalos coronan el fruto durante largo tiempo en su desarrollo.

318 · Manuel_Orihuela_membrillero_flor_marzo
Membrillo. Flor en antesis. Puede observarse la disposición de los pétalos solapados.

¿Las flores cuándo empiezan a echarlas?

La flor… echa una flor muy bonita.

¿Sí? ¿Es grande o chica?

Mira, tú ves la flor que está ahí de la... esa flor es de la carrigüela.

¿La blanquita?

Sí, pues esa es la flor de la carrigüela. Esa es más grande, parecida a ésa, pero dos o tres veces más grande.

¿Y huele o no....?

No es aromática, no.

¿Y cuándo las echa, en primavera así, en marzo o por ahí en mayo?

En la primavera.

O sea, marzo o abril, más o menos.

Más bien para abril.

José Espina, Almonte

El fruto del gambó y el membrillo es un pomo de color amarillo-dorado cuando está maduro, dejando atrás sus colores verdes cubiertos por una densa capa de vellosidades. Los frutos se forman en la extremidad de los pequeños brotes, sobre brindillas o en ramos del año anterior.

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Tamaño relativo entre membrillos (izqda.) y la gamboa (drcha.).

Como hemos dicho anteriormente, en esta especie la morfología del fruto maduro es la expresión genética exterior que más ayuda para diferenciar entre cultivares distintos.

¿Pero la gamboa y el membrillo son la misma cosa?

Bueno, nosotros a la gamboa decimos membrillo.

¿Y al membrillo?

Membrillo o gamboa es la misma…

Aquí no lo diferencian…

No, usted dice ahora mismo «membrillera, gamboa… », pues es la misma. Nosotros decimos aquí membrillera.

Venancio Cano, Hinojos

Como se ve en esta cita, cuando se comparan las plantas o los árboles el conocimiento local parece no discriminar entre variedades, pero cuando se habla de frutos sí, por eso existen dos taxonomías diferentes que acumulan las diferencias morfológicas de los frutos en estas dos variedades autóctonas diferentes. Desde afuera, son las variaciones en el color y el tamaño, sobre todo, las que indican qué frutos pertenecen al membrillo y qué frutos al gambó, aunque en ambos pueda tratarse de “la misma” membrillera. Cuando se prueba el fruto, la textura y el sabor también ayudará a hacer la diferencia.

Como puede verse en la imagen de más arriba, el gambó tiene los frutos considerablemente más grandes que el membrillero. En ambas variedades las proporciones favorecen el diámetro horizontal del fruto, con una media de 80 x 84 mm en la gamboa, frente a la media de 66 mm de alto x 71 mm de ancho del membrillo. Estas considerables diferencias en el tamaño hacen que el peso medio de las gamboas llegue a los 340 g, mientras que el membrillo tiene una media de 170 g. La forma del gambó es más parecida al ideotipo de una manzana y la del membrillo es más redondeada, definida a través del descriptor “globoso cónico” en las tablas de caracterización.

El membrillo era muy chico y la gamboa era muy grande. El membrillo era una cosa así muy porruilla, y ya la gamboa era otra clase de membrillo.

José Cano, Hinojos

Tanto el membrillo como la gamboa presentan vellosidades (llamada pruína de la piel de los frutos por la agronomía), de un color grisáceo blanquecino, de mayor presencia en la gamboa que en el membrillo.

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Membrillero variedad membrillo. Julio. Obsérvese el detalle de la pruína del fruto, que se desprenderá más adelante en la maduración. Hinojos.

Cuando los frutos están maduros, que suele ocurrir allá por septiembre, muestran colores amarillo intensos, algo más pálido en la gamboa que se combina con tonos verdosos. Otros caracteres morfológicos que parecen ser menos funcionales para el conocimiento local de cara a la descripción de los frutos son los contrastes en la forma de unión con el tallo, que es truncada en el gambó y unida en el membrillo, así como la forma deprimida de la zona estilar de ambos frutos, donde tenían la corona de sépalos.

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Detalle de la unión del fruto al tallo. A) membrillo; B) gamboa.

A pesar de que unos descriptores sean más utilizados por la ciencia y otros por el conocimiento local, la parte más subjetiva de este proceso de diferenciación también es una de las herramientas más útiles. Ambos desprenden un intenso aroma que indica su madurez, y que es característica en los membrilleros, aunque no se han podido evaluar diferencias en la intensidad comparando ambas variedades. Por otro lado, sí que podemos decir que la carne del membrillo es más áspera y dura, mientras que la del gambó tiene más contenido en agua y su textura es más suave.

¿Y membrillos, cuáles ha conocido?

Dos. Membrillo membrillo y gamboa.

¿Y cuál es la diferencia?

El membrillo es más chiquitito y más fuerte y la gamboa es más gorda y más carduita [con más caldo], más suavita.

¿Cuál es el que más se ha comido aquí?

Los dos.

Antonio Medina, Hinojos

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Membrillero variedad membrillo. Hinojos.

¿Y la gamboa entonces sabe igual? ¿O hay diferencias?

Sí, es lo mismo, es lo mismo. La gamboa lo que pasa es que para comerla uno, cuando uno es chiquitillo pasaba uno por ahí y cogía una gamboíta, las que estaban más amarillitas, y se liaba uno a comer gamboa. Es muy áspera, pero como no tenía otra cosa uno. No había peros, no había ésas, ni había... ni yogurt ni cosas de esas, y con eso nos aviábamos.

¿Y el membrillo es más...?

Es más duro. El membrillo es más duro que…

¿Y la piel del membrillo, o sea el tacto, es más dura que la de la gamboa o es igual...? Porque como tiene pelitos…

El gambó también tiene pelitos, pero el gambó es más... Pero el membrillo es más duro, más duro, más silvestre.

¿Y es más fuerte que el membrillo, es más agrio o más...?

Es más áspero, más… ¡uh!

José Espina, Almonte

Una vez abiertos los frutos también hay diferencias entre ambas variedades de esta misma especie, pues dominando las tonalidades amarillentas, que se pierden rápidamente cuando se expone la piel al aire libre, por oxidación de su superficie, el gambó tiene una carne más blanca que la del membrillo.

M.J.: Sí, la gamboa, para la carne de membrillo, es más rica, más fina, el membrillo es más áspero. Y muy duro para partirlo.

Y se ponen las manos negras, se oxida todo

M.J.: Negras, negras, las manos y después yo he pelado… porque, ya ves, para hacer 20 kilos de carne de membrillo he pelado a lo mejor dos cargas de gamboas… de todo he hecho yo en el campo, de todo.

¿El membrillo dura también mucho?

M.J.: Uy, que si duran, en el árbol eso dura…, que se aborrecen todos, se secan, se ponen negros y aborrecidos.

M.: Como no los quites, no se caen, están ahí…

M.J.: Ahora, como tengan la mosca, pues se caen como la naranja y como todas las cosas.

María Josefa Villarán y Manuel Orihuela, Almonte

En el interior de los frutos de ambas variedades se constata la presencia de cinco lóbulos, que son los huecos donde se alojan las semillas, en número abundante (más de 25 semillas por fruto) y de un color marrón rojizo en ambas variedades.

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Semillas membrillero. Gambó (izqda.) y membrillo (drcha.).

Ecología

Los nuestros son los que quedan, todo el arroyo estaba lleno, se han secado todos.

¿No tiene ninguno el árbol ahora?

No tiene ninguno, todos podridos. Se tenían estos árboles, el membrillo y los granados, en las lindes para hacer un poco de resistencia al viento. A lo mejor en una regadera, yo los tengo en una regadera, para aguantar, porque eso echa una raíz y le da un bocado en la tierra que... y por eso lo tengo puesto en ese sitio.

Diego Sánchez, Hinojos

La prolongada historia de los membrillos en la zona demuestra su buena adaptación a estos climas templados del litoral del mediterráneo, donde predominan los inviernos suaves y los veranos calurosos. Además el membrillero es capaz de resistir las bajas temperaturas, aunque en sacrificio de su producción. Las heladas primaverales no parecen alcanzar su fecha de floración, de manera que no se ve afectado por este fenómeno, cual sí ocurría con otros frutales como el almendro.

De cara a las exigencias edáficas, los membrilleros se adaptan a todo tipo de terreno, sobre todo a los más pobres y marginales, siendo populares entre los agricultores locales por desarrollarse bien en las gavias y arroyos, donde se suelen plantar para frenar la erosión y agarrar la tierra. Encajan perfectamente dentro de las lógicas de complementariedad y optimización de los espacios de los agroecosistemas tradicionales porque pueden cultivarse en zonas de la finca donde otras plantas encontrarían muchas dificultades y porque son bastante autónomos, precisan pocos cuidados y son resistentes a las carencias edafoclimáticas. Son percibidos también como árboles muy longevos.

Entonces el membrillo y el gambó son muy agradecidos ¿no?, porque no se les hace nada y dan. ¿Y cuántos años llevarán ahí?, ¿el gambó llevará más? [se habla delante de varios ejemplares de membrilleros locales].

Ésos no lo sé, ésos no los he puesto yo [son anteriores a él]. Yo tenía unos que estaban allí abajo. Hay membrillos para allá. Allí abajo hay un regajo y allí hay membrillos que tendrán ¡bah! más de un siglo.

¿Y no los cuida nadie, están ahí en el camino?

Ahí están, ahí están, y ahí se llevarán... Eso es medio arroyo. Es medio arroyo porque viene agua de la carretera de Los Cabezudos, por allí, y no es igual que esto, que esto tiene agua nada más que de ahí mismo. Aquí viene el agua de más lejos y en el invierno es medio arroyo esto. Y los ponían la gente, los ponían ahí para protección de la tierra para que no se la llevara, no le hiciera cárcava. Cárcavas le llamamos nosotros cuando se desbarranca, cuando se hace una barranca en el borde de la gavia, una barranca y por ahí se vacía la tierra. Por eso le poníamos nosotros los membrillos y los membrillos cogen y le dan un bocado a la tierra con las raíces y aguanta la tierra, y por eso se ponían los membrillos y los granados en las corrientes de agua.

José Espina, Almonte

Ahí están y ahí se llevarán, afirmaba este agricultor para mostrar cómo el membrillero se escaparía al pasar de los años que él podía imaginar en ese momento, porque igual que llevaban muchos años con él, allí seguirán, observando las próximas generaciones.

¿Y duran mucho los árboles esos?

Sí, son muy resistentes a la naturaleza.

¿Cuántos años pueden durar, 20 años o más?

Mucho más.

¿Más? ¿40?

Más, dura muchísimo.

José Cano, Hinojos

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Gambó en un regajo o regatera. Almonte.

El membrillero se adapta desde los suelos más fértiles a las tierras más ingratas, mientras tengan la bien recibida frescura de los suelos de Doñana. Como tantas veces se repetirá por el conocimiento local, al mismo tiempo que es resistente a la sequía, va también muy bien en zonas húmedas, donde puede vivir sin verse perjudicado.

Es una planta que es muy resistente, es muy resistente a la humedad ¿sabes? Se cría donde quieras, pero en la humedad se cría mejor. Pero normalmente nosotros siempre los hemos puesto en las gavias, estorba menos y, después, que es más resistente a la humedad.

José Espina, Almonte

La floración del membrillo ocurre por primavera. Durante el trabajo de campo se pudo establecer la plena floración de esta especie en los últimos días de marzo y primeros de abril, sin encontrar variaciones intervarietales significativas. En el mes de julio los frutos pueden haber superado el tiempo de diferenciación, de manera que ya se pueden distinguir perfectamente las gamboas de los membrillos. En los meses siguientes hasta mediados de septiembre tienen tiempo para engordar, acumular agua y nutrientes y madurar.

Aunque claramente las labores de poda y demás cuidados podrían optimizar la capacidad productiva de los membrilleros, el gambó y el membrillo son variedades de alta productividad aun casi cuidarse. Se dice que el membrillero es muy agradecido, porque sin apenas inversión de energía por parte del agricultor llega a producir muchos frutos, superando de sobra con un árbol el consumo familiar. Como con otros frutales ocurría, no será raro escuchar el carácter de árbol productivo expresado con las palabras que se utilizan para el olivo, el frutal dominante en la zona, con la expresión de árbol esquimeño (recordemos que la flor del olivo se denomina esquimo).

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Membrillo en linde de finca. Hinojos.

En algunos frutales hemos tratado el tema de la juvenilidad, pues es siempre importante observar esta característica para comprender el tiempo que necesita un frutal para producir de manera óptima y organizar mejor el cultivo. Esta característica también se utiliza para evaluar el uso de los árboles como patrones francos que induzcan a la rápida producción a otras variedades, por ejemplo. En árboles como el membrillero, que puede utilizarse como portainjerto para otras variedades de pepita como el peral, es importante tener información sobre el periodo de juvenilidad de la planta.

¿Y la fruta cuándo empieza a darla [después de plantar un esqueje]? Después de que agarre y todo...

Eso… unos cuantos de años. Tres o cuatro año. Sí, eso criándose bien ¿eh?

José Espina, Almonte

A pesar de que un árbol de unos cuatro años pueda comenzar a producir, el membrillero es un frutal que debido a su lento crecimiento se toma su tiempo para ofrecer el máximo rendimiento de frutos, aunque por otro lado su buena adaptación a suelos desfavorables lo hace bueno para servir de patrón para frutales de pepita.

Manejo del suelo y riego

Lindes, riberas y medios arroyos (cauces de agua que no corren en verano), geografías que frecuentemente acompañan al membrillero, son las tierras donde se siembran los membrilleros locales. Su distribución en zonas marginales en las fincas donde no estorben a otros cultivos como vides, olivos o naranjos, donde contribuyan a la delimitación del territorio y construyan pequeños cercos ecológicos, o incluso en zonas más inaccesibles como los cauces de agua, nos da idea de la multifuncionalidad de este frutal. De este modo se deja que el árbol desarrolle un sistema radicular tan específico como cada tipo de terreno desfavorable que habite. No se aran ni se fertilizan, ni tampoco nadie incorpora al suelo materia orgánica o cualquier otro tipo de material.

¿Y tú no le echas abono ni eso nunca o alguna vez que tú lo veas más agachado...?

Al membrillo no le echamos nosotros nada.

¿Y se mueve la tierra una vez que ya está la planta agarrada y hay arbolito, se mueve la tierra alguna vez...?

Nosotros, como no nos hemos dedicado nunca al gambó ni al membrillo... directamente como por ejemplo en el olivo... pues como te he dicho lo hemos sembrado siempre, o plantado, en los bordes de las gavias y con la labor que se le ha dado a la tierra pues se ha ido aviando él. Es un árbol ahí como... silvestre.

Que no se le hace nada directamente a él ¿no?

No, no, no, es un árbol silvestre.

José Espina, Almonte

Esta marginalidad geográfica dentro de la finca, terreno que no hemos de olvidar es dominado por el hombre y su hacer agrícola, está también relacionada con la percepción de silvestralidad que antes comentábamos en el membrillero.

No ha visto por el campo que diga... «allí hay un membrillero... »

A.: Sí la hay, por aquí más abajo. Manuel [su vecino] los tiene, allí puestos en la linde, en la finca... salvajes.

¿Salvajes porque nunca crece manso? ¿Aquí siembran la estaca en el suelo o siembran la pipa?

A.: No, se siembra la rama, un trozo.

Que no sale salvaje, entonces sale...

A.: No sale salvaje, me refiero salvaje porque se pone en las lindes y no se pone en medio de las fincas para labrarlos y cosas de esas.

C.: No los cuidan. Siempre en las lindes…

A.: En las faldas de los arroyos, porque eso necesita mucha agua, y no los cuidamos.

¿Pero que no salen silvestres?

No, no.

Antonio Medina y Carmen García, Hinojos

Aunque es un árbol versátil que se adapta muy bien al secano, no es raro escuchar, como en la cita anterior, que el membrillero necesita agua. Nunca se cuida ni se riega, pero siempre hay quienes prefieren dar algún que otro riego al membrillero. Al igual que muchos de los frutales locales, aunque depende de la decisión de cada agricultor y de los suelos de la finca, los membrilleros locales se cultivan prácticamente en secano, no olvidando las buenas condiciones hídricas de las tierras en Doñana o la costumbre de plantarlos en las riberas.

Si la tierra promete que tiene humedad, pues no hace falta regarlo.

¿Tú lo riegas cuando...?

Yo no, no porque ¿tú sabes lo mejor de todo qué es? De vez en cuando darle una gavita. Mover la tierra así alrededor, que se cava la tierra, se cava «chas, chas, chas» [reproduce el sonido de la azada] y una vez que está cavadita la tierra se enjuguece y las plantas eso lo agradecen mejor que echarle agua. Porque el agua, se empica, con el agua [se acostumbra] y resulta que... tiene que estar uno muy constante después echándole agua porque ya se ha empicado...

José Espina, Almonte

Reproducción

Se cogía un palo [de membrillo], se clavaba y ya está, igual que si fuera un olivo.

Diego Sánchez, Hinojos

Como ocurre con la higuera, el granado y el olivo, por ejemplo, muchos de los frutales que son reproducidos por esqueje son percibidos como más recios, esos que pegan un bocado a la tierra, que son valientes, que necesitan poca asistencia del hombre para propagarse. El membrillo entra dentro de esta categoría. Esta reproducción asexual, por esqueje, se hace enterrando una estaca en el suelo tomada bien de un ramo o de los chupones que salen en la base del tronco. Nunca se suele hacer mediante siembra directa de la semilla, aunque al parecer de algunos informantes sería totalmente viable.

¿De la pepita no sale el membrillo?

M.J.: No, vamos, yo no sé si de las pepitas sale, pero yo no he sembrado nunca, siempre hemos plantado de otro, pero vamos.

M.: Siempre lo hemos sembrado de otro.

¿Porque echa muchas varas no?

M.: Sí, echa muchas varas.

M.J.: Pues me parece a mí que el hueso de la gamboa nace. Porque aquel tiene el culito allí pegando al pozo nuestro, ése es un gambó antiguo y ése ha sido nacido allí, no ha sido plantado, ha sido nacido. Habrá cogido las mismas de mi hermano que se han rodado por la riada y como aquello es una gavia pues allí se ha quedado y ha nacido allí.

Y entonces puede…

M.J.: Sí, porque yo muchas veces le he preguntado a Manuel «¿tú has plantado? », y dice «no, no, no, eso ha nacido ahí sólo». Y eso ha nacido de las mismas gamboas de mi hermano que le han rodado…

¿Y sale dulce, o sea, que no es como otras cosas que sale bravío…?

M.J.: Dulce, buenísima la gamboa.

M.: Sale dulce.

María Josefa Villarán y Manuel Orihuela, Almonte

La técnica para la propagación por esqueje es la misma que ya hemos señalado en otros capítulos, y así lo refieren los agricultores, que incluso describen el proceso de propagación para estas plantas de manera más somera, con menos detalles en las descripciones, ya que su rusticidad proyecta la idea de que no haya que poner demasiada atención en el proceso de estaquillado, si acaso se compara con otros frutales. De todas formas hemos encontrado una variación de la práctica común. Consiste ésta en hacer una peana o una hoya en el terreno definitivo, es decir, hacer un agujero en la tierra con una azada, colocar el esqueje en medio y cubrir de tierra dejando una pequeña porción del esqueje fuera.

Los membrillos, ¿cómo se plantan?

M.: Lo mismo que todo, clavándolo en el suelo.

M.J.: Lo mismo, con un varetón se hace una peanita así y se planta.

Manuel Orihuela y María Josefa Villarán, Almonte

La otra técnica consiste en hacer una perforación del suelo con un instrumento a modo de aguja, dejando así el hueco exacto para introducir el ramo, el esqueje, el palo.

Es lo mismo, tiene el mismo proceso que el olivo, es igual, es exactamente lo mismo.

¿Qué haces para plantarlo?

Lo mismo, un cachito de palo, un cachito de palo, y se... se pone por ejemplo en el borde de una gavia de ésas, bien una barra de hierro para hacerle el agujero. Entonces se hace «pin», se clava y se deja esta hondura ¿no? y entonces se mete el cacho de palo y se puede hacer... se ataca... ¿sabes lo que es atacar? [compactar la tierra]. Para que no queden huecos en el palo con el agujero que le has hecho, porque si se quedan huecos la raíz no prende. Entonces se ataca y una vez que está atacadita pues...

José Espina, Almonte

Según los informantes la mejor zona para obtener los esquejes son los chupones, como pasaba con el granado, y al contrario de lo que se recomendaba en la higuera, en la que los agricultores preferían ramos jóvenes con abundantes yemas y que provengan de la falda de la copa del árbol.

Entonces las varetas de dónde se cogen ¿de las que nacen de la raíz de un árbol que ya está plantado?

Eso es, un cacho de vareta ¿tú no ves aquellos que están allí?

Sí.

¿No tienen muchas varas...? [se refiere a chupones]

¿Que salen de la misma raíz no?

Exactamente, salen del mismo tronco. Esa vara se coge, se corta... una cosita así.

¿Como dos cuartas?

Una cosita así, exactamente. Se corta una cosita así y... normalmente siempre se entierra en la tierra un mes antes de clavarlo.

Ah para que vaya naciéndole...

Para que se enverdine, para que se enverdine. Se quede así blandito.

José Espina, Almonte

La fecha más adecuada para plantar los esquejes, como ocurría con el granado, es en los meses de primavera cuando, así es descrito desde el conocimiento local, la planta “está en celo”, es decir, está entrando en su ciclo vegetativo y sale de la latencia induciendo al desarrollo de sus yemas.

¿En qué tiempo se suele sembrar un membrillo y un gambó?

Para marzo, cuando empieza ya la yemita a brotar, que se meta en celo. Siempre nosotros decimos eso. Esta enterrada en la tierra y la planta cuando llega su tiempo pues se encela y entonces empieza a echar las yemitas, y entonces se mete en la tierra y ya... prende mejor.

José Espina, Almonte

Ya no relacionado con la propagación de la propia especie pero sí con la ayuda que esta especie presta a la propagación de otras, el membrillo destaca por ser un patrón idóneo para muchas variedades de pepita que muestran más limitaciones ecológicas que la especie Cydonia. Aunque en Doñana no se utiliza el membrillero como patrón del peral, es una asociación muy común en otras zonas, hasta el punto de que incluso ha conseguido denominar una variedad de peral autóctono de la Sierra de Huelva, las “peras amembrillás”. Paradójicamente, parece que los membrilleros puedan influir en la disminución de la vigorosidad en los perales, para hacerlos más asequibles al manejo y facilite la cosecha, (THOMAS, 2007), aunque estos perales de Galarzoa son árboles que impresionan por su altura y vigorosidad, superando los diez metros de altura.

Exactamente, que se da a que lo injerten en otras variedades como la pera y como el pero.

¿Pero no al revés, no?

Al revés no. No, porque te lo voy a explicar, tiene que ser siempre el patrón, el padre más fuerte que el hijo. Me explico: al ser el padre más fuerte que el hijo, lo que injertes allí te aguanta. Si es al contrario pues no.

José Espina, Almonte

Algunos dicen que se puede injertar con pero.

Con pero y con pera.

Pero dicen que era muy lento de crecer el membrillo y no terminaba de funcionar.

Sí sale, pero vamos, son cosas que se bichean mucho... Tú lo puedes injertar en pero, en pera… en todas las cosas que tenga pepita. Lo que no se le puede meter a la membrillera es una cosa de hueso. Las cosas de hueso a las cosas de hueso. El damasco al almendro, tu puedes hacerlo.. las cosas de hueso. Pero todo lo que tenga pepita...

José Cano, Hinojos

Otra de las diferencias intervarietales, aunque más difícil de percibir para el ojo no experto, es su diferente comportamiento como portainjerto. Por lo general el membrillero se percibe como un árbol más salvaje que el gambó y por eso es más aconsejado para portainjerto que la planta de gambó.

¿Y por qué se hace lo del injerto en peral, porque tiene más fuerza el membrillo, el pie de membrillo?

Exactamente, el membrillo es más... es más fuerte.

¿Y con el gambó también se hace lo del injerto?

Lo mismo, pero el membrillo es más, es más duro.

¿Mejor el membrillo?, ¿Más fuerte?

Sí.

José Espina, Almonte

Aunque no es algo que hayamos podido comprobar en este estudio, según las descripciones de varios informantes puede ocurrir que existan ciertas variedades de membrillero, en este caso posiblemente el gambó, que sean propensas a la aparición de miriñaque en la zona de injertos, ocurriendo problemas de acoplamiento en la unión, donde el árbol de arriba se desarrolla más que el de abajo, comprimiéndolo e impidiendo la correcta circulación de savia. Quizá el membrillero tenga menos tendencia a esto que el gambó, y sea por ello más recomendable.

Este puede ser injertado en pera.

El membrillo lo injertan en pera...

La planta sí...

¿Y en pero?

También, es la misma pipa.

¿Y la gente lo suele hacer aquí?

Se suele hacer pero no se hace mucho porque esto tiene una madera que cría muy poco, una madera que tiene un crecimiento muy lento, la madera del membrillo.

Y es una madera que no puede aguantar...

No, sí aguanta, lo que es otra cosa. La pera y los peros tienen una madera de un crecimiento muy grande, entonces al injertar el palo aquí éste crece muy poco, éste de abajo [el membrillo] crece muy poco, y éste de arriba crece mucho, y lo parte enseguida.

Eso es lo que decía, no tiene madera para aguantar... un manzano cargado...

Eso es, no tiene madera para aguantarlo.

Antonio Medina, Hinojos

Una vez decidido qué variedad será el patrón, los agricultores describen que se puede hacer tanto el injerto por yema como por espiga, y se suele hacer en primavera.

¿Y los injertos qué los hacían, por yemas o por…?

M.: No, por espiga.

M.J.: Mi padre los hacía por espigas.

Porque eso tiene que tener un tronco de gambó que sea…

M.: Claro, lo mínimo así, una cosita así para que tú le puedas hacer siquiera tres yemitas o dos yemitas.

¿Y luego se dejan todas las yemas?

M.J.: No, le ponía dos o tres

M.: Sí, tú vas viendo que tiene muchas, pues le cortas una.

Según como vaya tirando…

M.: Claro, para que vaya haciéndole forma al árbol.

Manuel Orihuela y María Josefa Villarán, Almonte

Poda

Al igual que con el resto de cuidados, éstos árboles con un marcado carácter silvestre, arbustos de ramaje denso y tortuoso, que además están en zonas marginales a veces poco accesibles para labores culturales, reciben pocas podas y escasa guía. El resultado final en los membrilleros suele ser algo muy lejano a la estética de árbol frutal común, aunque de sobra es conocida su buena adaptación a esta labor escultural que el hombre traza sobre las plantas que cultiva. Aún así, no faltan agricultores que sí podan el membrillero para formarle un tronco y ramas principales y favorecer más su productividad.

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Membrillero. Diferentes prácticas de poda en ejemplares de Villamanrique y El Rocío (arriba), Hinojos (abajo).

Y la poda ¿qué se hace, se limpia?

M.: Nada, no se hace nada. Hay poca gente pero los que lo tienen están todos perdidos.

M.J.: Bueno, pero antes se limpiaban los membrillos, porque tú mismo [se dirige a su marido] los has limpiado los que estaban all íy los hacías un árbol sólo. Le quitaba todos los rosales que tenía por debajo, le dejaba un pie sólo y se criaba en un pie sólo.

Claro, un pie grande que creciera y se hiciera un árbol.

M.J.: Un árbol grandísimo se ponía.

Manuel Orihuela y María Josefa Villarán, Almonte

¿Y podar, se poda? ¿Se va arreglando...?

Si hay algunos que son curiosos y les gusta tener los árboles arregladitos, pues a lo mejor les da un repasito.

¿Tú los podas?

Yo no, yo no echo cuenta en eso.

José Espina, Almonte

Dentro de esas labores cercanas a los cuidados de la poda está el raleo de frutos, muy practicado por la agricultura tradicional en frutales de mucha producción, como podría ser con el membrillero, pero a pesar de ello no se ha identificado esta práctica en ninguno de los agricultores que cultivaban membrillos, confirmando la relación muy cercana a la estricta recolección que predomina en este frutal.

Entonces, si no cuidáis el membrillo y el gambó ¿tampoco quitáis frutos para que salgan más?

Nada, la que vino, vino, como dice el refrán «la que vino, vino y la que no, vinagre», eso es.

José Espina, Almonte

Plagas y enfermedades

Por lo general los membrilleros en la zona se describen, mayormente, afectados por pulgones. A veces se han descrito afectaciones que pueden ser identificadas con el desarrollo de la carpocapsa en los frutos (un insecto que pone huevos en los frutos de pomoideos como perales y manzanos), descrito a través de la aparición de un gusano que procede de la mosca que pica los frutos, quizá generalizando a través del insecto más común en frutales, la mosca del frutal (la Ceratitis capitata).

Y a ese árbol imagino que, cuando se araba y se sulfataba el resto de lo que hubiera allí, se sulfataba el membrillo…

Sí, pero fíjate lo que yo te digo. Le hemos echado este año y el año pasado y eso. Como hay allí dos o tres olivos a la vera, pues le damos un repaso, ya de última hora, precisamente para la mosca. Ves tú, para el gusano que le sale mucho gusano y eso, el Rodó no le hace nada, hay que buscar otros líquidos más... cualquier otro veneno de esos fuertes, ¿comprendes? Y se lo hemos echado a la membrillera pero le entra el gusano... le entra el gusano a la membrillera.

Pero la membrillera, y ya te digo, como no es una cosa que... [no predomina su carácter productivo], ahí esta puesto para que sujete las aguas y esas cosas…

José Cano, Hinojos

En condiciones de excesiva humedad, sobre todo en las zonas arenosas, el membrillero puede verse afectado por los hongos roña o moteado (Venturia pyrina), que provoca el ennegrecimiento y deterioro de hojas y frutos y el hongo de la podredumbre (Botrytis cinerea). Este padecimiento no ha aparecido en las entrevistas realizadas.

¿Los gambós y los membrillos tienen plagas?

Sí, sí.

¿Y qué plagas le suelen salir?

Bichillos igual que el olivo, eso es, bichillos del olivo, palomitas de esas del olivo, lo que pasa es que como es tan resistente no le hace falta tratarlo.

Igual de no haberlo tratado nunca también se hacen más resistentes ¿no?

No sé. Eso es un árbol muy resistente, eso es muy silvestre. El gambó y eso, es un árbol que no son delicados. Tú ves, un árbol que es muy delicado el melocotón, el nectarino y eso... eso es horroroso, eso lo ves este año bueno y al año que viene lo ves que no sale.

José Espina, Almonte

Recolección, uso y aprovechamiento

Como hemos mencionado anteriormente, la maduración en los frutos del membrillero se conoce por el olor penetrante que desprenden los frutos, que ocurre al mismo tiempo que se va deshaciendo de la cubierta de pelos en la superficie del dorado fruto. Esto suele ocurrir en fechas cercanas para las dos variedades que hemos localizado en Doñana, cuando el otoño va entrando, a finales de septiembre y octubre. Propio de estos tiempos son las rociadas matutinas, habiendo que esperar a que se evaporen para recolectar los frutos, pues se podría dañar la piel del membrillo o de la gamboa.

Una vez recolectados, los membrillos son unas frutas que se conservan bien durante dos o tres meses. Normalmente esta labor de almacenamiento y conservación es desarrollada por la mujer, atendiendo bien a prácticas tradicionales, donde se deja reposar los membrillos y gamboas sobre cartones o incluso paja en el suelo de los soberaos o alacenas, o bien sirviéndose de las nuevas tecnologías de refrigeración.

A estas alturas del capítulo del membrillero local de Doñana ha quedado claro cuál es el uso principal de este frutal. No olvidando su importante función ecológica sujetando la tierra, para que no se vaya, como dicen los agricultores, el membrillo destaca por sus frutos, por su potencial como alimento una vez cocida la carne. De ahí quizá otro elemento que contribuya a su percepción como silvestre. El fruto necesita de la intervención humana para ser asimilado en el ámbito social. Es tradicional en Antropología el concepto de la cocción de los alimentos como idea de dominación de la naturaleza por parte de la sociedad, de superación del estado salvaje hacia la civilización.

Antes se comía todo lo que había, los membrillos duros... Hoy ya no se quieren ni los buenos.

José cano, Hinojos

Dejando atrás estas interesantes significaciones que la Antropología atribuye a la relación del hombre con los elementos de la naturaleza, los frutales en este caso, se ha de señalar que tanto el gambó como el membrillo tienen la misma y principal finalidad: servir de ingrediente básico en la elaboración de compotas o mermeladas, y dulces de membrillo.

Para casa [es el destino del membrillo], porque antes, como no se conocía lo que se conoce hoy de fruta… Como el pero...el pero antes para comerse un pero o una castaña, pues lo comíamos nosotros de feria en feria, de Todos Santos, de feria en feria de Todos Santos probábamos nosotros los peros. Pues, entonces, como no había de eso resulta que teníamos nosotros las granadas, el membrillo, el gambó... Y antes también nos dedicábamos, nuestras madres, a hacer como compotas. Y entonces pues nos sabía a nosotros a azúcar, como se suele decir, porque no había nada. Eso era como un manjar para nosotros.

José Espina, Almonte

Aparte del uso gastronómico, en ningún caso se ha encontrado hoy orientación comercial a los membrillos en la zona de estudio y todas las frutas se quedan dentro de la familia o pasan a formar parte de las redes de reciprocidad en forma de regalos entre personas que comparten vínculos y relaciones de diferente tipo. Fuera de estos círculos no traspasa el fruto del membrillero, aunque ya transformado, como dulce de membrillo, sí puede llegar más lejos siendo vendido a terceros como producto tradicional en comercios locales, aunque hay poca documentación sobre casos así.

Del pasado se recuerda también, además de la preparación de carne de membrillo, postres donde la fruta era cortada en rodajas y horneada, desecando el fruto para concentrar los azúcares para mayor disfrute del paladar.

(...) Para asar [los membrillos y gamboas]. Mi madre cogía y el día que amasaba al horno teníamos un horno allí y ella amasaba allí, cuando después que sacaba el horno aplanaba el borrajo que tenía para cocer el pan, ahora los cogía [las porciones de gambó y membrillo] y los tendía en el horno y los tapaba, y los traía por la mañana y estaban jugositos, con una pringuecita [del azúcar disuelta], riquísimos.

Como las manzanas asadas.

Igual, igual, igual. Entonces se ponían tiernos, tiernos, tiernos, porque se queda toda la carne…

María Josefa Villarán, Almonte