Los cítricos
En nuestra descripción de las variedades locales de frutales cultivados en el Entorno de Doñana, hemos dejado atrás las familias de los frutales anteriores para cerrar este recorrido deteniéndonos en otra gran familia de plantas, las rutáceas, que también acoge varios géneros de frutales domesticados por el hombre y muy familiares para los que habitamos el sur de España como son, en este caso, los cítricos, de los cuales a continuación desarrollamos las especies limonero o Citrus limon y el naranjo o Citrus sinensis.

En la actualidad España es un gran productor de cítricos ocupando, detrás de México, el quinto puesto mundial, con la Comunidad Valenciana a la cabeza seguida de Andalucía, donde se cultivan unas 50.000 Ha y se producen unos 1,3 toneladas de producción (Agustí, 2004:309). Todas las fuentes historiográficas apuntan a que el origen de los cítricos es tropical y subtropical, con epicentro en Asia oriental donde se extiende desde el Himalaya hasta China meridional y Sur de Asia. Se conoce su presencia histórica en la Península, donde por lo menos cinco diferentes biotipos de citrus llegaron a la peninsula Ibérica entre el siglo X y XI. Con mucha probabilidad fueron el cidro (Citrus medica), conocido por griegos y romanos, el limón (C. limon), la lima (C. aurantifolia) y el pomelo (C. maxima) y la naranja amarga (C. aurantinum). La naranja dulce (C. sinensis) parece que llegó a Europa entre los siglos XV y XVI(LACA, 2003:502-514). Los cítricos han sido incorporados a las tradiciones de diferentes culturas y civilizaciones, y por eso conocemos más sobre su contacto con el hombre. Por ejemplo se conoce que el cidro, la especie más antigua de los cítricos, es sagrado en India, asociado al dios con cabeza de elefante Ganesh y, según la tradición judía, espanta los malos espíritus de las casas cuando se planta en los jardines (SCORA, 1975). Si los judíos los trajeron al Mediterráneo y los musulmanes a Al-Ándalus, se podrían encontrar algunas explicaciones para nuestra costumbre en el sur de la península de cultivar naranjos y limoneros en los patios y jardines. Hoy en día es difícil imaginar, y la publicidad patrimonialisítica y turística se encarga de recordar, una Sevilla sin naranjos y azahar, por ejemplo. Como especies ornamentales los cítricos han tenido mucha aceptación por su hoja perenne y sus aromas y son tan frecuentes en la calle como la gente. Nuestras papilas gustativas se han acostumbrado a su sabor y lo demandan, es parte importante de nuestra dieta y nuestra gastronomía. Gracias al exotismo del sur, también por su valor intrínseco, la mermelada de naranjas amargas de Sevilla es un manjar exquisito que los menos favorecidos por el clima se ven obligados a importar.
En los dos siguientes capítulos desarrollamos dos especies diferentes de cítricos, las dos únicas en las que hemos podido constatar ejemplares de variedades autóctonas en la zona de estudio. De limoneros o Citrus limon se han localizado dos variedades, ambas denominadas limoneros lunarios por la gente, con diferencias morfológicas apreciables que las distinguen y que hemos convenido en denominar limonero lunario y limonero de Almonte. De naranjo dulce o Citrus sinensis también se han identificado otras dos variedades, denominadas naranjo chino y naranjo imperial. El naranjo amargo también está muy presente en la zona, pero en la forma de patrón franco para muchos cítricos. Por esta razón no se ha podido caracterizar ya que no había ejemplares adultos para examinar que no estuvieran injertados. Es por eso que no se le dedica epígrafe particular sino que se desarrolla cuando se describen los portainjertos para los limoneros locales.