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Cultivos herbáceos

La cebada

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Introducción

La cebada (Hordeum vulgare) pertenece a la familia de las gramíneas como la mayor parte de los cereales. Ocupa el cuarto lugar en cuanto a producción a escala mundial, tras el trigo, el maíz y el arroz. Es, al igual que estos cereales, menos el maíz, originaria del Viejo Mundo. La cebada y el trigo son los que se cultivan desde más antiguo, pudiéndolos encontrar en Oriente Próximo hacia el noveno milenio a. C., y en Europa a partir del Paleolítico Superior (OSCA, 2001). La mitología romana nos cuenta que la cebada fue el cereal donado por la diosa Ceres y para los egipcios un don de Isis, cuya germinación representaba la resurrección de su esposo Osiris (LÓPEZ BELLIDO, 1991).

La importancia de la cebada en la actualidad reside en su amplia adaptación ecológica, en su uso para consumo animal y humano, y en la alta calidad que alcanza la malta de cebada para la fabricación de cerveza (LÓPEZ BELLIDO, 1991; OSCA, 2001).

En nuestra zona de estudio, la cebada es usada para alimento de animales. La menor presencia de animales de trabajo y la llegada de piensos ha hecho que sea muy difícil poder encontrar la variedad local en los predios del entorno, unido ello al bajo precio que alcanza en el mercado (según nos comentan los agricultores) con respecto al trabajo que entraña la recogida y trillado del grano, lo que ha hecho desaparecer buena parte del cultivo, como nos explica el siguiente agricultor:

¿Y vas a seguir sembrando ese tipo de avena y cebada, o no?

Yo qué sé, esto deja poco… el hecho de sembrarlo es por el ganado y por eso porque, si no, no lo sembraba siquiera.

¿Por qué, interesa más otro tipo de cultivo?

Eso y que antes que no teníamos agua [que era de secano] y eso… se sembraba esto, pero ya que tiene uno el pozo y todos los preparativos, es que no interesa, porque es que no te deja nada… como te descuides le tienes que poner el dinero, te cuesta a ti el dinero… Los que aún siguen cultivando las variedades locales lo achacan a que toda su vida han ido viendo eso y les tienen especial cariño, pero los nuevos no quieren ya eso.

José Manuel Sánchez, Villamanrique

Entre las variedades locales de cebada que recuerdan en la zona aparece la cebada larga, la moruna, la blanquilla, otra oscura, la caballar y la del país. Las que aún se conservan son la caballar y la del país y explican que tras la entrada de la cervecera, variedad comercial, se está abandonando aún más la local, aunque las cualidades que la adornan son presumiblemente mejores, según su uso, que las de la variedad moderna. Refiere ello a la altura a la que llegan, el grano de mayor tamaño y más porcentaje en harina, lo que las hace idóneas para el consumo de los caballos. Sin embargo en rendimiento, según nos explican, parece ser mayor el de la cervecera y por eso, aunque al final el grano sea de peor calidad, lo prefieren los agricultores, a pesar de que no existe consenso real en esta última afirmación, como vemos en la siguiente cita:

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Cebada caballar. Semillas y espiga. Villamanrique.

¿Y cuál es la diferencia entre la cebada del país y las otras?

Dónde va a parar, [la cebada del país] da más grano y es mejor. Es más tierna a la hora de echársela a las bestias.

¿El aspecto es igual?

[La del país] es más vigorosa, y más golosa para las bestias, y la paja lo mismo ¡dónde va a parar… de una a otra! El grano de la nuestra es más alargado, el de la otra es más redondito y más corto. No es lo mismo, no. La del país echa más grano y es más larga.

José Manuel Sánchez, Villamanrique

Otra de las características que tiene la cebada del país es que la paja es más salada que la de la cervecera y, dicen, eso les gusta más a las bestias. Algunos agricultores nos explican que la costumbre es echar la cebada en verde a las bestias, con lo que el grano no se deja madurar y no pueden recogerlo para guardar para el año siguiente. Antes, cuando no había tiendas que vendieran grano, no había más remedio que dejar un poco de cebada para que madurara y poder recogerle la simiente para la siguiente siembra, pero ahora, nos explican que es más sencillo comprarla, de ese modo no tienen que preocuparse en segar.

Parece que uno de los problemas que tiene la cebada es que hay que recogerla justo cuando madura pues, si se deja unos pocos días en la mata, el grano tiende a caer y se pierde mucha cosecha. Es por eso que, si se compra, no hay que estar preocupado por el grado de maduración ni por dejar una parte del predio sembrado para que madure sin poder aprovecharlo para hortícolas de verano, aunque obviamente no puedes guardar grano para la siembra del año siguiente.

Caracterización

Como hemos dicho, en la zona encontramos dos variedades locales, la caballar y la del país. La cebada caballar es una planta de primavera, cuya altura puede alcanzar hasta el metro veinte centímetros, característica ésta que la hace muy apreciada entre los agricultores ya que, como ya hemos visto, lo habitual es dársela de comer a las bestias en verde o paja. Ser bastante más alta que las variedades comerciales hace que, a pesar de que pueda producir menos grano (aunque sobre este aspecto no parecen ponerse de acuerdo los agricultores, como hemos visto más arriba), de forraje produce mucho más.

La cebada caballar presenta el tallo verde monocromo y sus aurículas106106Las aurículas son apéndices con forma de orejas pequeñas, formadas en la unión del limbo (hoja) y la vaina (recubrimiento de la caña) y que abrazan el tallo. también son verdes.

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Cebada caballar. Espiga. Almonte.

Son espigas muy densas donde los granos están casi superpuestos de abajo a arriba. Eso lo reconocen los agricultores como espigas muy apretadas, aunque esto no parece repercutir en que en el momento de madurar no se caigan al suelo, hasta el punto de que uno de los agricultores nos comentaba que, cuando un año no pudieron recoger a tiempo, al año siguiente no tuvieron que sembrar ya que de lo que quedó en el suelo nació en la cosecha siguiente.

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Cebada caballar. Espiga. Almonte.

La cebada caballar es de grano vestido107107Grano vestido quiere decir que la lema está pegada al grano y es difícil de separar. y la lema, que es la cáscara que recubre al grano, posee aristas largas que a simple vista corresponden a las escobas o largos pelos que salen del grano. Estos pelos, en la variedad que nos ocupa, tienen lo que se denomina barbas, que son minúsculos pelillos que recorren la arista de la lema. Estas barbas hacen que al pasar los dedos desde el ápice de la arista hacia la base del grano se nos queden frenados, pudiendo llegar a cortar si el dedo se pasa demasiado rápido.

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Cebada caballar. Detalle del grano vestido y desnudo. Almonte.

En los días de viento, las escobas son las que en su rozar crean ese sonido característico de los campos de cebada, trigo y centeno, que recuerda al murmullo del mar. En la variedad caballar las escobas casi no dejan ver el grano de lo densas que son.

La variedad de que la que tratamos tiene de 20 a 25 espiguillas por cada espiga.

De estas espiguillas es de donde salen las flores y en la cebada las encontramos de tres flores, de dos y de una. Cuando las tres flores que aparecen son fértiles se dice que la cebada es de seis carreras. Si sólo dos flores, las de los extremos, son fértiles estamos hablando de cebada de cuatro carreras. Y por último, si la flor fértil es la del centro hablamos de una espiga de dos carreras. La variedad local de cebada caballar es de este tipo, cebada de cuatro carreras (Hordeum tetrastichum) (LÓPEZ BELLIDO, 1991; OSCA, 2001).

Las espiguillas se unen al raquis, que es el tronco central, por la raquilla y se hayan custodiadas por dos brácteas que se conocen por glumas. De cada flor fecundada habrá de salir un grano y del lema del grano fecundado es de donde sale la arista o escoba. A la vista, la espiguilla se distingue porque es un grupo de tres granos en cuyos bordes están las glumas.

Para los agricultores las carreras no son algo que diferencie sus variedades de las otras. Es más, cuando se pregunta por su número, no se ponen de acuerdo, unos dicen cuatro, otros seis, otros dos. No parece ser algo resaltable para ellos, mientras que la altura a la que llegan, el número de granos, la querencia por parte de las bestias, etc., sí son aspectos que como hemos visto resaltan en las variedades de cereal.

La longitud de la gluma y la arista es más corta que el grano.

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Cebada caballar. Detalle de la arista. Almonte.

El color de la gluma es un amarillo pálido igual que el de las aristas. El lema presenta vellosidad y la espiga puede llegar a medir hasta 80 centímetros. Otra de las características de la cebada caballar es la que nos explican en la siguiente cita:

¿Y la cebada se encama mucho, se dobla mucho la caña?

Como esté buena sí, donde se cría que se cría buena se cae mucho108108Comparada tanto con la otra variedad local como con variedades foráneas..

Cristóbal Millán, Almonte

De todas formas, este mismo agricultor nos comenta que la caña es muy recta, gruesa y fuerte y que sólo el peso de espigas con mucho grano es el que las dobla en el último tramo. Las espigas pueden medir unos 10 centímetros aproximadamente.

En cuanto a la cebada del país, es también variedad de primavera, y alcanza menor altura que la anterior, hasta 87 cm. El tallo de la planta es verde y en este caso se diferencia del anterior en que sus aurículas tienen un cierto tono verde azulado. Las espigas son muy densas, lo que las hace dar muchos granos, superponiéndose unos a otros como ya vimos anteriormente. En la cebada del país encontramos menos espiguillas que en la caballar, pudiendo encontrar sólo hasta 16 espiguillas frente a las 20 ó 25 que veíamos en la anterior, lo que hace a la variedad del país menos productiva que la caballar.

Al igual que la anterior, las aristas o pelos son largos y también poseen barbas. La longitud de la arista y de la gluma es más corta que el grano. Las aristas son amarillas y el vello (barbas) de las mismas es corto. El color de la gluma es también verde azulado, al igual que la aurícula. La lema (cáscara que cubre el grano) está recubierto de vellosidad. El tamaño de la espiga es menor que en el anterior caso, llegando a los 76 cm.

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Cebada del país. Espiga. Villamanrique.

La cebada del país que hemos podido ver tiene seis carreras, pero tampoco es algo en lo que se fijen los agricultores, para ellos una es más gorda que otra o está más apretada, pero no cuentan las carreras, como ya explicamos en la anterior variedad.

El grano en ambas variedades es similar de tamaño, bastante grande y de color amarillo pajizo. Es un fruto seco que posee una hendidura en el centro o barriga y tiene la piel bien pegada al grano. Debido a que es muy difícil desprenderle esta piel (la lema) se dice que es un grano vestido.

La descripción que sus mantenedores hacen del grano de ambas variedades (que algunos no diferencian) es que son gorditos, alargados y mantienen parte de la arista aún después de trillados. Explican también que es fácil diferenciarla de la cervecera (tanto de la de dos carriles que es más redondita, como de la de seis que es más alargada). Dicen que las cebadas modernas tienen el grano más parecido al trigo, sin rabito (arista). La forma redondeada y más pequeña de la cervecera hace que las bestias y los animales a los que se les da las traguen sin masticar ya que son granos muy pequeños. Eso hace que no aprovechen todo el alimento que el grano tiene, ya que la mayoría lo expulsa con los excrementos tal cual los comieron.

El mismo agricultor nos comenta que el mantenimiento del rabillo es lo que hace que al final quepan más granos de cervecera en un saco de 50 kg que de cebada caballar, por eso dice que la cervecera pesa más (siendo en realidad que entran más granos en 50 kg que de la otra). Otra de las características de la cervecera es que parece que pierde la gluma más fácilmente que la otra y esto hace que también se pese el grano desnudo sin paja ni cáscara. Lo mismo que con la cebada cervecera ocurre con el trigo, que entran más granos que de cebada con grano vestido109109Las dos variedades locales son de grano vestido..

Hasta aquí hemos explicado las características de las dos variedades que hemos encontrado de cebada. Es entonces necesario explicitar que los agricultores no tienen preferencia de siembra de una u otra variedad de las tradicionales, ya que a grandes rasgos las dos se usan para lo mismo y producen también de forma similar. Lo que sí tienen claro es que las cebadas autóctonas superan a las foráneas en calidad y en adaptación, ya sea ésta tanto al medio como a la cultura y el uso que en ella se hace de la cebada.

Para finalizar este apartado, vamos a pasar al hablar de la asociación de cultivos. Si hace 50 años la cebada, y la sementera en general, era posible verla en casi todas las fincas, en las calles de los olivos, en los bordes de los viñedos, entre frutales, etc., en la actualidad, aunque en muchos menos predios y en menor extensión, todavía es posible hallarla ocupando estos lugares. Así nos ha sido posible verla en una finca en la franja de separación entre olivar y viñedo. En otra de las fincas fue incluso bajo los pies de frutales, los que parecen no molestar al dar sombra al cultivo, aunque hay que decir que los marcos de plantación de los frutales son muy grandes, por lo que la mayoría del cultivo está al descubierto. También la hallamos compartiendo espacio con avena, centeno y veza, así salteadas de las escurridizas y delicadas amapolas, silvestres adventicias que dan un poco de color a los mares amarillo pajizo que dejan ver la sementera. Uno de los agricultores de Villamanrique nos cuenta lo siguiente:

Primero tirabas el centeno o la cebada o lo que fuera y después tirabas lo otro, al mismo tiempo, y después lo tapabas… pero arrebujado no porque no sale bien, o sale mucho centeno en el puñado o mucha cebada, y así tiras primero eso, y cuando ya has tirado el centeno vienes y coges la cebada, o lo que sea, o la avena y se lo tiras encima ahí.

Manuel Escobar, Villamanrique

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Cebada del país. Villamanrique.

No debe sembrarse en lugares destinados a la huerta ya que se pisan los tiempos de siembra. Nos estamos refiriendo a que la sementera está en campo desde septiembre u octubre que se siembra, hasta mayo o junio que se recoge, con lo que ni tomates, ni melones, ni sandías, ni ninguna verdura de verano puede ponerse mientras está la sementera, a no ser que se recoja en verde, para forraje, que se hace por marzo, con lo que la tierra queda libre para la siembra. Por lo demás la cebada es poco exigente en suelos, mucho menos que el trigo aunque un poco más que el centeno.

Ecología

La cebada se siembra en septiembre u octubre si se quiere recoger en verde o en berza como también lo llaman, y si es para paja y grano se puede comenzar a sembrar en diciembre, con las primeras aguas, permaneciendo en el campo hasta marzo si se recoge en verde o hasta mayo o junio si se recoge para grano.

Ambas cebadas locales son de ciclo largo comparadas con la cervecera, lo que hace posible sembrar la cervecera más tardía que las locales, aunque en todos los casos estudiados hemos podido comprobar que los agricultores no tienen en cuenta esto y siembran, tanto las foráneas como las autóctonas, a la vez. El problema que tienen los agricultores con este tipo de prácticas, y que veremos más adelante, es que al sembrarla de forma temprana la variedad foránea se ve muy atacada por enfermedades como el tizón, al que la local es muy resistente.

La preparación de la tierra es similar a la de cualquier siembra, se pasa la grada para preparar la tierra y tras ésta el cultivador para alisar el suelo. Esta cebada de primavera no es demasiado exigente en suelos, por eso casi ni se estercola o abona. Los suelos en los que la hemos visto son tanto calizos como arenosos y según sus guardianes va bien en todos.

Es común ver sembrada la cebada junto con avena. Según nos explican, la avena pesa menos que la cebada, además da menos grano y a las bestias parece gustarle más la cebada que la avena, pero la avena alcanza mejor precio en el mercado, con lo que algunos deciden sembrar avena aún siendo menos productiva que la cebada. Cuando se siembran juntas, así como con veza o centeno, es porque se va a recoger en verde, ya que si es para grano y para la venta no se suele mezclar porque no quieren los granos mezclados.

Para hacernos una idea, uno de los agricultores sembró en una hectárea avena y cebada juntas110110Cuando se siembran juntas es porque están dedicadas al consumo animal en verde. Esas semillas no se van a guardar para el año que viene. Lo que se suele hacer es sembrar por separado en otro lugar del predio para recoger las semillas.. De avena usó 300 kg y de cebada dice que más o menos lo mismo, o un poco menos. Lo que se busca es que la siembra no quede clarita, esto es, que no queden calvas, por eso es que tiran mucho grano, algo que pueden permitirse al ser semillas guardadas de un año para otro. Lo que suele hacerse es sembrar menos cebada que avena porque si no la cebada toma el sitio de la avena y le quita luz cuando la caña está en su apogeo. Lo usual por hectárea es de 200 a 300 kg.

Otro de los agricultores nos comenta que la cebada caballar tiene la siguiente productividad:

Esa no da mucho. Esa cebada si es buena y eso pues está entre 2000 kg, 2000 y pico por hectárea, a tres no creo que llegue.

Cristóbal Millán, Almonte

La recogida de la cebada en verde ocurre en febrero o marzo, siendo la altura una de las características en las que se fijan. La altura correcta es la que ellos llaman rodillera y que corresponde a la altura de las rodillas del mulo o el caballo. El grano ha de estar preñaito, que es cuando el grano está mejor para los animales y está formado, aún no está seco. Algunos no siegan en verde sino que ponen a pastar directamente a la bestia en el sembrado, lo aprovechan a diente, teniendo cuidado de cambiar al animal de área cada cinco o seis días para que a la mata ya comida le dé tiempo a producir otra espiga, algo que explican ocurre porque la bestia no parece dañar las raíces, siempre y cuando la mata sea joven, el tiempo lo permita y no haga demasiado calor.

Parece ser que la cebada puede ser consumida cuando es rodillera y las espigas no están totalmente formadas porque son dulces, en cambio la avena es más ácida y lo mejor es dejarla secar para que las bestias la consuman. Si no hay otra cosa la comerán, pero no las alimenta tanto ni les gusta como la cebada. Éste es otro de los aspectos por los que los agricultores dicen preferir sembrar la cebada cuando es para que coman sus propias bestias, no así para la venta, como ya vimos anteriormente.

¿Y si en un mes… empezó en febrero, en marzo ya está todo comido… cuánto tarda en salir otra vez la espiga a la cebada?

A los tres o cuatro días empieza a brotar otra vez, si llueve un poco y eso pues empieza a brotar al momento… cuando yo... si empiezo a amarrarla [a la bestia] por aquí, cuando termine por aquí, esto ya está así, no pierde paso, conforme se lo va comiendo va brotando, ¿sabes? Lo vas viendo tú la reacción a lo tres o cuatro días.

José Manuel Sánchez, Villamanrique

En una hectárea la bestia tiene para comer en verde un mes y como vemos en la siguiente cita:

Si lo dejo entrar ahora, por ejemplo en febrero, en vez de estar comiendo paja pues está comiendo verde, que alimenta más que la paja, incluso a lo mejor no le tengo que echar ni grano ¿me entiendes? Por eso he dicho de sembrarle aquí un cachito, que había que haberla sembrado a último de agosto. Si llego a sembrarla a último de agosto con las calores que está haciendo, está la cebada así de alta.

José Manuel Sánchez, Villamanrique

Cuando lo que se busca es dejar la cebada para recogerle grano y heno, para la siega, eso se da en junio. Algunos agricultores de la zona nos comentan que ellos recogen y siembran todos los cereales (trigo, avena, cebada y centeno) a la vez, que no se hace de forma escalonada ya que todos se vienen a la vez. Otros en cambio dicen que aunque se siembren a la vez, hay que recoger la cebada en mayo en lugar de en junio, pero eso depende de cómo haya sido la primavera de seca o de cómo estén las espigas. Todos hacen hincapié en que la siega es mejor hacerla más temprano que tarde porque, si no, se pierde mucho grano en el suelo.

Siembra y reproducción

Como hemos visto, la tierra en la sementera se prepara primero con la grada mediante la cual se rotura el terreno, y tras esto se pasa el cultivador para que la tierra quede plana.

El terreno, pues si echa forrajes, por eso se gradea antes de las primeras aguas, se le mata la otoñadilla que sale y eso y después está la tierra más limpia de hierba ¿no?

Cristóbal Millán, Almonte

Este mismo agricultor nos comenta que suele pasar la grada dos veces, una vez con las primeras lluvias (octubre/septiembre) y luego justo antes de sembrar (diciembre/enero).

Una vez que se ha hecho esto se procede a tirar la semilla. La mayoría de los agricultores tira la semilla a mano, en vez de con tractor, porque los predios son pequeños. Una vez que se siembran las semillas se tapan con un poco de tierra, ya sea a mano, con un azadón que es lo más común, o con el cultivador, pero sin cubrirlo demasiado.

Si las extensiones son demasiado grandes los agricultores dicen no echar abono ni estiércol porque les sale muy caro, en cambio si son pequeñas, una hectárea aproximadamente, sí le ponen abono. Todos coinciden en que las tierras abonadas o estercadas dan mejores cosechas que las que no lo están:

Es que como tú no le eches de comer, no se cría nada. Antiguamente no se le echaba nada… estaban las tierras de otra manera, no había tanto insecticida de esto ni tanto… porque es que yo a lo mejor no le echo nada a esto, pero éste a lo mejor le echa, y las aguas que traen muchas cosas, los correntiles de agua de tanto veneno como se le echa a la tierra… Antiguamente no se echaba nada… se sembraba… se quitaba el maíz y no se le echaba abono ni nada. Hombre, algunos echaban abono, el que podía le echaba una manita de abono, pero el que no, no le echaba nada.

José Manuel Sánchez, Villamanrique

De entre los que abonan con químicos, la cantidad de abono que uno de los agricultores echa es de 150 a 200 kg por hectárea haciéndole dos pasadas al año, la primera justo cuando siembra la cebada, para lo que aprovecha las primeras lluvias con el fin de que se disuelva en la tierra. Explica que siembra y abona a la vez, lo que parece que no le hace mal a la semilla de cebada. Suele usar el Triple 15. La segunda mano de abono es de urea y suele echar unos 100 kg por hectárea, hacia febrero más o menos.

Las labores, tanto de abonado como de siembra y recolección las llevan a cabo ayudados de sus familiares, la mayoría por sus hijos y nietos, y se hace en una mañana, ya que los predios no son demasiado extensos. Esto no quiere decir que de ese modo se asegure la continuación de las generaciones más jóvenes en el campo, ya que todos los agricultores dejan claro que sus familiares los ayudan porque ellos solos no pueden, pero que en el momento en el que falten estos mayores, los jóvenes no querrán hacerse cargo de las fincas.

Una de las fincas en la que nos comentan que le ponen abono a la sementera es la misma en la que dejan entrar a la bestia a comer en verde la cebada, con lo que a la vez que el animal se alimenta va estercolando la zona. Este estiércol será para la campaña siguiente, esto es, para septiembre u octubre de ese año, y se mezclará con la tierra al pasarle la grada para preparar la tierra para el nuevo cultivo, con lo que, aunque nos diga que sólo pone abono también hace uso de las propiedades del estiércol de la bestia.

El abono se le echa también a voleo, como veíamos en las semillas, pero ahora explicaremos el proceso con más detenimiento. En efecto, una vez se prepara la tierra, cosa que suele hacerse antes de las primeras lluvias, una semana o varios días antes de proceder a la siembra, se le echa el abono, si se quiere, y lo mismo con el estiércol, y tras todo esto se tiran las semillas. Los agricultores nos explican que se suele hacer a mano. Las semillas las llevan en una bolsa o costal que se cuelga de un asa en el hombro y se van echando puñados por toda la tierra a voleo o “a merga”111111Sembrar a almelga refiere al área que alcanza el brazo al lanzar a voleo las semillas., como ellos lo llaman. Cuando se siembra más de un tipo de cereal las semillas no se mezclan en el costal, si no que se ponen en costales distintos. La explicación reside en que si se mezclan los granos no se sabe cuánta cantidad cae de uno y otro en cada puñado. Se hace toda la siembra de una variedad y cuando ésta se acaba se comienza con la otra. Lo normal es echar puñados generosos y suelen darse dos pasadas. Como las semillas no se tapan, sino que hasta que no se acaba la siembra no se le echa la tierra encima, es fácil poder ver dónde ha caído semilla y dónde no. El resultado final que se busca es que todo el sembrado quede cubierto una vez que germinen las plantas. Terminado el procedimiento de echar la semilla a la tierra se cubren con una capa fina de tierra, ya sea con cultivador o con azadón, como hemos visto, tapando lo mínimo para que las semillas no queden al aire y las puedan robar los pájaros o roedores. El procedimiento exacto lo explica el agricultor en la siguiente cita:

Eso es, yo voy con el costal al hombro y yo por ejemplo voy meneando el pie derecho [con el pie derecho aparta un poco la tierra para hacer un hueco en la tierra] y voy tirando. Cargo [coge semillas del costal] y... pero esto todo sin parar, sobre la marcha todo, voy tirando, voy cargando, voy tirando, voy cargando… y así, y por donde yo veo que está cayendo el grano [de cebada por ejemplo], pues después vuelvo otra vez y voy viendo que está cayendo el grano [ahora de avena o centeno] donde me iba cayendo antes. Así se le dan dos manitas.

José Manuel Sánchez, Villamanrique

La cebada es monocotiledónea, por lo que la germinación sólo deja ver una hojita. Mientras por debajo de la tierra se van desarrollando las raíces, unas que sirven de soporte a la planta y otras que habrán de servir para dar alimento a las mismas.

Depende el tiempo lo frío que esté tarda más o menos la planta en germinar. Hay veces que a lo mejor a los diez días ya está nacida, tarda a lo mejor diez días, 15, siete u ocho. Hay veces que se siembra y a la semana, porque está haciendo una temperatura buena y nace antes, pero bueno prácticamente 15 días, 15 día para allí nacían.

Cristóbal Millán, Almonte

Cuando el tallo principal comienza a crecer, lo que se denomina el encañado de la espiga, van apareciéndole hijos desde el propio anclaje a la tierra. La planta presenta la caña que en ambas variedades al madurar tiende a curvarse por la parte de la espiga, quedando algunas de las aristas casi perpendiculares al suelo. Ésta es una señal del momento idóneo de recoger la planta.

La caña presenta varios nudos, que son los anclajes de las hojas, y entrenudos, que como su nombre indica son los tramos de caña que quedan entre nudo y nudo.

Tras la salida de los cotiledones las espigas pueden tardar en formarse unos cuatro o cinco meses, más o menos por marzo. En marzo las espigas están rodilleras y los granos están preñados, es decir que, aunque frescos, ya están formados. A partir de este momento la cebada que no se recoja ya se queda para semilla y paja y será segada en junio junto con las demás sementeras.

En junio se recoge la cebada para grano y tras la trilla se separa el grano de la paja. En la actualidad la trilla se hace con máquinas, pero antes se hacía de forma manual en las eras del pueblo. Sólo uno de los agricultores con los que hemos trabajado sigue aventando la sementera, pero ya no lo hace en la era puesto que, como explica, es poca la cantidad que siembra y le sale mejor hacerlo en el propio corral con una bolsa en el suelo. Sobre el grano que se escoge nos dicen lo siguiente:

El mejor, el más limpio, pues ése se deja para sembrarlo, el que tenga menos semillas de [mala] hierba, menos tierra, menos paja y palos. Ése es el que se deja.

Cristóbal Millán, Almonte

Dejamos por lo menos diez ó 12 sacos [aproximadamente 500 kg] para sembrar. Pues se deja en sacos, se deja… se coge del que mejor se vea, más limpio, de lo que cogemos.

Cristóbal Millán, Almonte

El modo elegido para guardar el grano es en sacos, como hemos visto, en lugares frescos y secos, mejor donde no haya mucha luz. Suelen separar los sacos que van a ser pienso de los que van a dejar para semilla porque, si por cualquier razón le entran insectos a los sacos, no los infecten todos. Ya veremos más adelante que los que pican los bichos, como los cocos, no se les dan de comer a los animales.

Riego

En cuanto al riego, la sementera en la zona es de secano. A pesar de ello hemos podido observar que en la finca en la que se siembra la cebada del país se riega para que dure más verde, que es como la consumen las bestias. De este modo se consigue que la cebada no se seque de forma prematura, y también así, como vimos antes, la misma caña112112Recordemos que la bestia comía directamente del sembrado y que la misma caña seguía produciendo espigas tras el primer pase del animal. produce varias espigas.

Yo lo riego porque… lo he sembrado para las bestias, para que no se pierda y se me venga rápido, y con el calor que está haciendo le he metido el agua. (…) El mismo día que sembré le metí el riego, porque el jugo que tenía era un jugo muy viejo y estaba muy hondo, y si no la riegas no germina. Es que si no la llegas a regar, no hubiese nacido todavía. Lo que pasa es que se sembró, se ha regado y con la temperatura que hace, pues al momento… al momento ha germinado.

José Manuel Sánchez, Villamanrique

La cantidad de agua que se le echa depende del jugo que tenga la tierra, esto es, de la humedad que mantenga entre riego y riego. El agricultor nos comenta que al principio del cultivo, en septiembre y octubre, hace falta regarlo casi todos los días y que cuanto más va llegando el otoño el riego se hace cada dos o tres días, y obviamente se interrumpe cuando llegan las lluvias. El método que usa es el de aspersión. El agua la sacan de un pozo del predio al que le han puesto un motor eléctrico movido por un generador, ya que en la zona donde está el predio aún no hay electricidad. Los aspersores los tiene funcionando de una a dos horas, buscando que no se quede dura y seca la capa superficial de la tierra porque dicen que eso no es bueno para la sementera, pues no deja calar después el agua que se le eche, si no que el terreno se encharca. El agricultor nos comenta que los aspersores altos son los mejores para regar la sementera, pero que él no los tiene y tampoco le va demasiado mal. La razón que exime para explicar el por qué de los aspersores altos es que la cebada como alcanza mucha altura cubre los aspersores bajos muy pronto y éstos echan el agua a las cañas lo que puede pudrirlas. Pero explica que no quiere gastar dinero en nuevos aspersores así que se las arregla con los que tiene.

En cuanto a la cebada caballar que está en secano, se recoge para grano y paja, por lo que su cuidador huye del riego, ya que el fin que se busca es que seque bien y no pudra113113Es importante tener en cuenta que, como ya hemos dicho, la zona en la que se siembra esta variedad es más húmeda que la otra, con lo que ni siquiera en los primeros estados fenológicos se hace necesario el riego.. En las zonas de secano, el agricultor deja al antojo del clima el aporte de agua en la sementera. Nos explican que lo mejor es que a los pocos días de la siembra ya comience a llover para que las semillas se reblandezcan y tengan fuerza para salir.

Cuidados tras la siembra

No es la cebada, en ninguna de sus dos variantes, muy trabajosa tras la siembra, ya que no necesita de muchos cuidados. Al ser la variedad local bastante alta, las malas hierbas no suelen ser un problema ya que poco pueden competir cuando se yerguen sobre la tierra cañas de hasta el metro veinte dándole sombra a las demás114114Al no llegarles luz a las malas hierbas tienden a morir.. Entre las hierbas que podemos encontrar en los sembrados están las amapolas y los jaramagos, pero poco más. Sí nos comentan los agricultores que las variedades comerciales suelen traer, debido al modo en que se siegan y recogen los granos, muchas malas hierbas junto con la semilla, y que por eso los que compran las semillas suelen echar herbicida, pero ninguno de los que mantienen la variedad local lo usa, bien porque como hemos dicho cría menos hierba, porque los costos de los herbicidas hacen que se lo piensen más o simplemente porque prefieren hacer la escarda manual.

Yo no se lo hecho, porque a mi no me hace falta un herbicida ahí, porque si salen por ahí cuatro jaramagos los quito yo en cualquier momento.

¿Cuando está así chiquitita o cuando está grande?

Cuando está grande.

¿Se lo quitas a mano?

Claro, se lo quito yo a mano… a lo mejor ésta, que tiene 20 cm o por ahí, si tiene cuatro jaramagos pues se le quita a mano y ya está.

José Manuel Sánchez, Villamanrique

Por lo demás no hemos encontrado más cuidados tras la siembra en la cebada, ni en la del país ni en la caballar, ni se abona tras la siembra, ni se deshermana ni nada que hayamos visto que se hace con otras variedades como las hortícolas o frutales.

Plagas y enfermedades

La cebada local, en sus dos variantes, es bastante fuerte y resistente tanto a plagas como a enfermedades. Entre las plagas, cuando está verde, puede aparecer algo de pulgón pero no es demasiado común y el daño no parece ser significativo en la variedad. Otra de las plagas aparece cuando ya el grano está recogido y guardado y son en este caso los cocos o coquitos115115No se abundará en la explicación del coco porque ya se trató en el capítulo del haba. (SMITH, 1989: 303).

Los granos que han sido picados por los cocos no se les dan de comer a los animales, y la razón es que la picadura le da al grano mal sabor y mal olor. Sí lo usan para sembrarlo, nos explican que aunque el grano que está picado no es fértil, los cocos no pueden atacar o comerse todos los que están en una saca de 50 kilos, con lo que lo único que hay que tener en cuenta a la hora de sembrar alguna saca que se sabe ha tenido cocos es tirar más grano en cada voleo para compensar los que pudieran ser infértiles.

Nos explican que al grano guardado de un año no le suelen atacar porque aún está fresco, pero si se deja más de dos, estos coleópteros perforadores empiezan a proliferar. Lo que hacen los cocos es taladrar la semilla comiéndose el germen, por lo que la hacen inservible. Para combatir su ataque se echa insecticida en polvo que sirve como preventivo. Este producto no parece ser agresivo ni tóxico para las bestias, pero uno de los agricultores nos comentaba que él prefería no ponérselo al grano, sino que lo rociaba alrededor de las sacas para que no entraran los cocos. También por lo mismo prefieren no colocar las sacas directamente en el suelo sino ponerlas sobre algún palé de madera para que las aísle tanto de la humedad como de los cocos, hormigas y pequeños roedores.

La forma de ver que el pequeño coleóptero ha picado el grano es por la harina que deja tras su paso, por el propio insecto, por el agujero que deja en la semilla o porque hay agujeros en el saco. A la avena explican que le pica menos porque la semilla es más dura y que por eso no hace falta echarle ningún producto.

También tiene preferencia por los granos secos las palomillas (Sitotroga cerealella, Ephestia Kuehniella, Plodia Interpunctella) que ponen sus huevos en las semillas y las larvas se alimentan de ellas.

En cuanto a las enfermedades que atacan a la cebada son sobre todo producidas por hongos como el oidio, que debido a la humedad que hay en la zona suele hacer su aparición en cuanto la temperatura oscila entre los 15 y 22 grados, con siembras muy pobladas y ambiente húmedos. Aunque todo lo dicho anteriormente se corresponde en gran medida con el tipo de clima que encontramos en la zona de estudio, tal y como hemos visto en la presentación del epígrafe, la variedad local de cebada es muy resistente, siendo algo que tener en cuenta, ya que es una de las plagas más importantes a las que se debe enfrentar la cebada comercial y que produce más pérdidas de cosecha al año (SMITH, 1989: 303).

El oidio o mildeo polvoso (Blumeria graminis) aparece como un moho blanco ceniciento superficial sobre las hojas cercanas al tronco, pudiéndose extender posteriormente por toda la planta y puede producir la necrosis parcial o incluso total de los tejidos parasitados (LATORRE GUZMÁN, 1999:69). Da como resultado granos poco desarrollados e incluso puede dar lugar a pocas espigas.

Otro tipo de hongo que puede afectar a la cebada es el que reconocen como tiña, tizne o tizón, los agricultores de la zona:

A la cebada le entra una cosa negra, como porritas negras, no me acuerdo cómo le decían a eso, «¡ojú cómo está la cebada!», se ponían la gente segando todo negros, con eso. No sé cómo le decían a eso… tiñe, eso es, hay que ver el tiñazo que tiene esto…

José Manuel Sánchez, Villamanrique

Esta enfermedad producida por un hongo es también conocida como carbón descubierto o volador (Ustilago tritici y Ustilago avenae). Las espigas enfermas se diferencian de las sanas a partir de la espigadura, esto es, a partir de que las flores aparecen. Presentan una evidente deformación, con barbas muy abiertas y espiguillas completamente transformadas en una masa negruzca por lo que tizna cuando se toca. La particularidad que tiene esta enfermedad es que aunque los granos sean más pequeños y la planta presenta menor crecimiento las semillas son viables, fértiles. No sirven para la alimentación del ganado, pero sí para una próxima cosecha aunque el hongo sigue latente en la semilla, pronto a salir en la floración de la espiga. Las características climáticas que hemos reseñado anteriormente son también idóneas para la propagación de este tipo de hongo (LATORRE GUZMÁN, 1999: 69), aunque la planta presenta gran fortaleza ante este tipo de ataques, tal y como nos cuentan los agricultores.

Yo siembro la antigua porque después las otras no se pueden sembrar nada más que dos o tres años. La cervecera ésta de dos carriles y éstas que vienen, ésas le salen una cantidad de tizón, se enferman rápido, pues a los dos o tres años de sembrar ya está, y a esta antigua pues resulta que esta no, se ve que no le entra, se ve a lo mejor alguna pero muy raro, muy raro.

Cristóbal Millán, Almonte

Para combatir los dos tipos de hongos de los que hemos hablado, los agricultores no echan nada, ya que no suele ser importante el ataque. Si en alguna ocasión ha sido necesario han usado sulfato de cobre, que es preventivo contra los hongos. Para el oidio también sirve como preventivo pero lo que mejor suele ir es el azufre. Aunque los cultivadores reconocen estos métodos nos explican que no suelen usarlos.

El mejor modo de evitar que se instale el hongo es algo que los agricultores suelen hacer, y nos referimos a la rotación de cultivos y sembrar habas u hortícolas al año siguiente en el lugar que ha ocupado la cebada. Es necesario huir de la siembra de gramíneas o de lugares en las que proliferen mucho las silvestres ya que son hospedadoras del hongo.

Recolección, uso y aprovechamiento

Ya hemos comentado que la cebada tiene dos formas de uso, en verde o en paja y grano, de lo cual depende que se recoja antes o después. Cuando se destina para verde el agricultor lo que hace es meter a la bestia para que coma directamente de la planta, por lo que no se puede decir que la recoja. Otros agricultores que hasta no hace mucho sembraban esta variedad sí que la recogían y se la echaban en los establos a las bestias. Los agricultores explican que a las bestias les gusta más en verde que seca y que el pelaje se le pone más bonito que cuando comen el grano seco o la paja de la misma variedad.

De la siega que se realiza para alimento directo de animales tenemos que comentar que no se trilla porque se le da todo junto a los animales, el grano y la paja. Se suele hacer también con un tractor alquilado, el cual lleva acoplado un peine que deja esparcido por el suelo la paja y el grano. Tras una semana, cuando la paja ya está seca, pasa un rastrillo acoplado al tractor que alinea la paja seca conformando líneos116116Aproximadamente en una semana la paja ya está seca, aunque si la temporada viene húmeda se tiene que esperar un poco más. La razón es que si se empaca con humedad la paja se pudre.. Ahora la empacadora sólo tiene que pasar sobre estos líneos y recoger la paja que sale ya hecha alpaca.

Hay un agricultor que aún lo hace con hoz, pero su predio es considerablemente más pequeño. Los que lo hacen con tractor nos comentan que no merece la pena hacerlo a mano porque el alquiler del tractor sale muy barato ya que lo hace en pocas horas. Parece ser que en 2008 salía a unos 20 euros alquilar el tractor con el depósito lleno. Además estas máquinas al sacar la alpaca ya hecha hacen que el almacenamiento sea más sencillo.

Los lugares elegidos para almacenar las alpacas son los cuartillos de aperos o al aire libre tapadas con una lona impermeable para que no se mojen. Aunque dicen que la paja de la cebada local es muy robusta y aguanta bien la humedad, no es bueno que se moje porque al final termina por pudrirse.

Cuando la siega es con hoz hacen los haces a la vieja usanza, es decir, no hacen alpacas, sino que colocan una tanda de espigas con la cabeza hacia la derecha, otra encima de ésta con la cabeza hacia la izquierda y así sucesivamente. Los haces se suelen almacenar del mismo modo que hemos visto con las alpacas.

La siega que es para grano hay quien la hace con hoz, como ya hemos visto, pero para mayores extensiones se hace con empacadora, al igual que veíamos con la paja.

Hace unos cincuenta años aún se trillaba con mulos en la era, trabajo muy arduo que ocupaba varios días y que con la llegada de las máquinas desaparece por completo, algo que agradecen todos los que se dedicaban a la sementera y tenían que trillar en pleno mes de junio. En los años setenta trajeron al pueblo de Almonte una máquina trilladora que estaba en un punto del pueblo al que todos los que quisieran trillar tenían que ir con sus bestias cargadas. Esta máquina era fija y de ella salía el grano ya limpio y las alpacas de paja. Antes de este tipo de máquinas no se hacían alpacas, sino que se almacenaba la paja amontonada en los soberaos o doblaos de las casas.

En la actualidad con un tractor se puede hacer en un día todo el trabajo aunque, como dicen los mantenedores de variedades locales, los tractores no están del todo preparados para segar la cebada local y desperdician parte de la caña porque cortan muy arriba. Para segar y trillar la cebada con máquina hay que dejarla que esté bien seca:

Para poderla trillar... porque antes había que segarla cuando estuviera buena y se dejaba secar un mes para trillarla, pero ahora no, ahora como lo que se hace es segar y trillar a la par, pues hay que esperar que esté seca en condiciones.

Cristóbal Millán, Almonte

Ya la máquina lo hace todo, da la paja suelta, el grano por otro lado y si se quiere, todo junto, sin trillar.

Todo el grano se recoge para guardar para el año que viene o para dárselo a modo de pienso a los animales. La paja se usa para consumo también animal. Los sacos en los que van los granos son ya de plástico, de los que vienen tejidos como los de arpillera pero son sintéticos, o directamente los que tienen de plástico que les han sobrado de piensos de los animales.

La cebada local, tanto la del país como la caballar, se destina exclusivamente a la alimentación del ganado. Hemos visto que puede darse en verde o seca, que se aprovecha tanto el grano como la paja y que una de los aspectos positivos que los agricultores destacan de estas variedades es que son muy fuertes y tienen una caña muy larga, lo que para la alimentación del ganado es muy bueno, ya que puede estar comiendo más tiempo paja y se necesita menos pienso. Es por ello que la variedad local aporta independencia al agricultor en varios sentidos. Por un lado la semilla es suya y la guarda año tras año. Su carácter autóctono la hace ser más resistente a plagas, enfermedades y más adaptada al clima de la zona. Además mantienen a las bestias durante casi todo el año sin necesidad de aportes externos como puedan ser los piensos.

Algunos agricultores nos comentan que les echan la cebada a los caballos previamente mojada:

[El grano de cebada caballar comparado con el de la cervecera] es más blando también y nosotros acostumbramos a echárselo en agua. Nosotros, esta mañana le echo de comer, por ejemplo, a lo mejor a las 8 ó antes, pues echo el que se van a comer esta tarde y esta tarde se echa para mañana por la mañana, y es mejor, porque lo que pasa es que los caballos viejos el grano lo echan después muy entero.

Cristóbal Millán, Almonte

Todos estos aspectos positivos que hemos enumerado podrían ser las razones para que la variedad tuviera un lugar privilegiado en los predios del entorno, pero nada más lejos de la realidad, como vimos en el primer epígrafe. Ello se debe principalmente al feroz ataque que la sementera tradicional ha sufrido desde la instauración de la Revolución Verde y desde las políticas de desarrollo del campo desde los años 60. No sólo la cebada, sino todas las sementeras han sido borradas del mapa y en su lugar se han colocado variedades híbridas, como la cervecera, que son al parecer más productivas en términos relativos, ya que no se tiene en cuenta el gasto en agroquímicos que necesita la variedad y que hay que echar mayor cantidad de grano para alimentar al ganado por ser su grano de menor tamaño.

Con la inserción de variedades alóctonas y desplazamiento de las tradicionales, los agricultores no sólo pierden parte del control de sus fincas, ya que los manejos que se imponen desde ahora son diferentes de los que ellos en muchos casos conocen, sino que además se rompen las redes creadas entorno al intercambio de semillas y conocimientos. Esta ruptura produce cada vez más la desvinculación de los agricultores entre ellos y como consecuencia la pérdida total de muchas variedades que sobrevivían gracias a estos intercambios como es el caso de las variedades que tratamos en este informe, las variedades locales. En la actualidad son sólo unos pocos los que siguen realizando estas prácticas y ellos nos comentan que estos intercambios no sólo se hacen con la misma variedad (para que no bastardee), sino que también se suele hacer con otras como cambio de semillas de cebada por productos de huerta o por maíz para que las bestias tengan una dieta más equilibrada. Las semillas híbridas no pueden cambiarse porque son infértiles, si el agricultor quiere semillas híbridas va a la tienda y las compra, no las pide a quien a su vez las ha tenido que comprar.

Otra forma que también está en extinción es el préstamo de parte del predio para la siembra de grano. Se da en los predios en los que ya no hay bestias y el amo se lo cede a otro que sí tiene pero no posee tierra en la que sembrar. En algunos casos la bestia se podía ceder en los momentos de trabajo como pago por el trozo de tierra, en otros el arrendador cobraba con una parte de la cosecha.

También, cuando la variedad local estaba más extendida, se intercambiaban los granos para evitar el bastardeo. Pero para finalizar queremos traer a colación un aspecto que nos parece importante y es el que queda resaltado en la siguiente cita:

Encontrar la cebada nuestra es muy difícil y quien la tiene no la vende.

¿Por qué?

Porque el que tiene [la cebada] tiene mucha tierra y la necesita para él, y para el ganado que tiene. Lo que pasa es que a mí me la cedió porque yo soy amigo suyo y me la cedió, y como él no tenía este año, porque se la comió toda con el ganado, pues yo se la tuve que ceder a él, vendérsela a él, que él ahí la tiene, para sembrarla este año…

¿Pero si alguien viene y os la pide, vosotros la dais, es decir, la vendéis o no?

Yo no la vendo, porque yo la quiero para mí. No hay, y yo la poca que tengo no la quiero vender ¿sabes? Me quiero quedar con ella, que es lo que le pasa a él [al otro agricultor]. Él toda la avena que coja pues la necesita, porque tiene una piara de ovejas de 1000 ovejas y se la echa después en el invierno, y la que no la come pues la utiliza él para después, para simiente…

¿Entonces si alguien viene y te quiere comprar 50 kilos, o 100 kilos?

Hombre, si es una cantidad de esa pues sí.

José Manuel Sánchez, Villamanrique

El que los predios sean pequeños parece ser un problema para que se realice una siembra de variedad local que esté destinada a la venta o intercambio en grandes cantidades, ya que achacan el que no quieran venderla a que necesitan todo lo que producen.